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lunes, 11 de julio de 2011

Una democracia para España (II)

Viene de Una democracia para España (I)

Formas de implementar la democracia existentes

Sistema mayoritario

  • Es el sistema clásico y se basa en la representación por distritos, de forma que los candidatos que obtienen mayoría de votos en cada uno de ellos obtienen representación.
  • Existe en los EUA, Reino Unido y Francia, entre otros.
  • Según los teóricos en política es el más representativo, debido a que pese a perjudicar a partidos minoritarios y minorías étnico-culturales dispersas, establece una relación entre el político y el electorado que otorga una democracia de gran calidad y reduce significativamente el poder de los partidos. Con este sistema obtienen mayor presencia en los parlamentos los partidos cuyos políticos son del agrado de una mayoría, así como los partidos cuyos seguidores están localizados en distritos concretos.
  • Gracias a esta relación entre representantes y representados, que permite a aquellos conocer las inquietudes de estos, en la mayoría de estados de los EUA es habitual la celebración de numerosos referéndums. Se podría decir que, aún con todos los defectos que para mucha gente padece la sociedad norteamericana, poseen un sistema que les dota de gran soberanía ya que sus ciudadanos pueden presentarse a las primarias organizadas por el propio Estado, pueden elegir a sus representantes directamente, e incluso pueden revocarles el mandato legislativo gracias al sistema llamado recall. Esta capacidad recibe el nombre de «mandato imperativo», a diferencia del «mandato representativo» existente en Francia y Reino Unido en donde la capacidad de revocación esta eliminada o reducida.
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Fig. 01: esquema simplificado del sistema mayoritario (fuente: elaboración propia)

  • Surge como variante del clásico o mayoritario. Consiste en aplicar criterios de proporcionalidad existiendo tantas variantes como la imaginación sea capaz de desarrollar. Desde sistemas mixtos (una parte del parlamento se elige por distritos de mayoría simples —es decir, un candidato por distrito—, y el resto a distrito único proporcional en todo el país), hasta sistemas de «voto preferencial» donde los distritos son de «pluralidad», en los que el ciudadano ordena según preferencia a los candidatos de su partido preferido y obtienen escaño los más votados por distrito proporcionalmente.
  • En Alemania, Nueva Zelanda o México tienen un sistema mixto. En Australiae Irlanda sistemas basados en el voto preferencial. En Italia tienen un sistema proporcional casi puro a distrito único, donde se votan a listas de partido exclusivamente. En España, un sistema de listas cerradas y bloqueadas de distinto valor según circunscripción electoral.
  • Son normalmente las fuerzas minoritarias las que promueven las reformas del sistema a uno proporcional al sentirse poco representadas. En Reino Unido y Francia se ha propuesto la reforma del sistema siendo rechazada en los dos casos, en el primero por el propio pueblo en referéndum. En países como Nueva Zelanda se ha reformado el sistema a uno de representación proporcional personalizado para, entre otras cosas, compensar el posible déficit de representación de la minoría nativa de la tribu Mahorí,.
  • Fuera de los países anglosajones, la tradición democrática responde más que a una forma de organización de la sociedad civil como ocurre en estos países, a una solución de compromiso para dilucidar fuertes tensiones entre grupos, clanes o sectas políticas, constituidas o no en forma de partidos, muy jerarquizadas, herméticas al ciudadano y con liderazgos autoritarios, que mantienen en constante división a la sociedad. Es por este motivo que los sistemas proporcionales que basan el reparto de escaños en el voto a listas es el más utilizado en sociedades estructuradas de esta forma. La introducción de la elección de candidatos por distritos de mayoría simple (sistema mayoritario) implica una reducción del poder de las jerarquías internas de los partidos más eficaz que las listas abiertas, al no tener control sobre los candidatos elegidos. Los sistemas proporcionales imposibilitan en la práctica la revocación de mandato legislativo, por lo que el político es más libre en la ejecución de su labor, pero queda fuera del control del ciudadano. En resumidas cuentas, la representación proporcional responde más a necesidades de fuerzas políticas que a las de la sociedad civil.
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Fig. 02: esquema de un sistema proporcional por distritos (fuente: elaboración propia)
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Fig. 03: esquema de un sistema proporcional en distrito único (fuente: elaboración propia)

  • La democracia directa fue el primero de los sistemas democráticos en la Grecia Clásica. Salvando las diferencias culturales de la época (solo participaban los hombres libres), el ciudadano era plenamente participe del gobierno de su ciudad-estado. Actualmente la democracia directa se implementa mediante referéndums, iniciativas populares y revocación de mandato.
  • En la actualidad estas opciones están contempladas en la mayoría de los países, pero apenas se utilizan o son inservibles, salvo en algunos estados de los EUA y Suiza, en donde son la principal forma de auto-gobierno.
  • En Suiza, los ciudadanos pueden aprobar o rechazar cualquier ley tramitada en su parlamento con referéndums vinculantes y obligatorios si se reúnen las firmas suficientes. En España no hay referéndums vinculantes (salvo para reformar la constitución) y las iniciativas populares han de aprobarse previamente en los parlamentos, pudiendo ser rechazadas independientemente de las firmas conseguidas. En Italia los referéndums únicamente son vinculantes si la participación supera el 50% del censo electoral. Pese a no ser utilizada habitualmente, la presencia en el sistema de los EUA de la revocatoria de mandato, constituye una forma de control sobre los políticos al existir permanentemente la posibilidad de ser utilizada.
  • La democracia directa es actualmente una consecuencia de cómo se ha configurado el resto del sistema político. Es decir, si no se han previsto por ley casos concretos para la celebración de referéndums o se ha dotado a la sociedad de los mecanismos para convocarlos, la decisión va a depender siempre de los representantes. Si estos están sometidos simplemente a un mandato representativo, es decir, no hay mecanismos para su revocación como ocurre en los sistemas proporcionales, difícilmente va a ser posible su existencia.
Conceptos adicionales
 
Además de tener en cuenta la forma del sistema electoral, un concepto irrenunciable sea cual sea el escogido, ha de ser la separación de poderes, con especial atención a la rama del poder judicial que ha de vigilar a las otras dos. Si el poder judicial no tiene la suficiente independencia de los poderes legislativo y ejecutivo, la ley no será más que papel mojado. Sin ánimo de profundizar y para no alargar demasiado este artículo, se puede decir que cuanto mayor sea la separación de poderes y cuanto más independientes sean políticos y jueces en su labor, salvo para depender de la voluntad ciudadana, mayor democracia se logrará. Por este motivo en los EUA los ciudadanos eligen a fiscales de distrito y los jurados populares son vinculantes. La elección del Poder Ejecutivo; que en las repúblicas es Jefe de Estado y el Primer Ministro (Presidente del Gobierno en España) en las monarquías; de forma independiente a la del Legislativo, son formas de mejorar la separación de poderes y por tanto, de mejorar la representación del poder soberano de la sociedad civil.
 
Más información
 
imageLa web ACE Electoral Knowdlege Network (Red especializada de conocimientos electorales ) es una excepcional fuente de información sobre todo lo relacionado con los procesos electorales. Sin embargo, presenta el problema de una excesiva neutralidad, hasta el punto de dificultar la aclaración de si un sistema es más o menos democrático. Para más consultas recomiendo empezar por estos enlaces:
votar

sábado, 9 de julio de 2011

Una democracia para España (I)

¿Son iguales todas las democracias? Uno de los efectos positivos del #15M ha sido el de abrir el debate sobre la calidad de las democracias. Antes de no mucho más de un par de años, una mayoría de personas pensaba que, como la democracia era el mejor de los sistemas, no hacía falta mejorarlo. No podíamos tener otro mejor. Por desgracia todos los males del sistema se han visto finalmente mostrados en toda su cruda realidad, como muchos venimos diciendo desde hace años. Haya democracia o no (que no la hay), es evidente que es mejorable. Como todo. Y en el caso de España esto se cumple con creces: 350 parlamentarios y más de 20 millones de votantes no podíamos impedir que nuestro presidente nos llevara directos al foso, llegando incluso a que intervenir Obama o Merkel para decirle lo que tenía que hacer.
 
Pero, si esta democracia no nos vale ¿cuál ponemos? Indignarse nos lo han puesto muy fácil, pero ahora hay que decidir y construir. Es el turno de la sociedad civil, y para ello tarde o temprano hay que dejar las medidas económicas que tan buen resultado han dado en concienciar al personal y evidenciar lo nefasto del sistema, para establecer uno en el que la sociedad pueda evitar de alguna forma que vuelva a ocurrir lo que todo el mundo veía. Esto, o pagar todos por igual los errores que se cometan.
 
Ahora mismo hay demasiada división entre la sociedad debido a que se defienden diferentes sistemas políticos. Por añadidura, que el motor de la indignación sea el cataclismo económico provoca que las reformas propuestas tengan demasiado papel en las reivindicaciones, lo que llegados a cierto punto es contraproducente por muy justificadas y legitimas que lo sean. El proceso técnico para dilucidar todas estas cuestiones se llama proceso constituyente, por el cuál la sociedad se organiza para elaborar un nuevo sistema y aprobarlo en uno o más referéndums.
 
Mientras se marea la perdiz con referéndums a medias y con partidos políticos «coyunturales», parece que hay un núcleo común de reivindicación sobre reforma o cambio del sistema político. Como acercamiento a la cuestión, tal vez resulte de utilidad el pequeño esquema que propongo para clasificar los tipos de democracia, según cómo se han implementado en diversos países de todo el mundo.

martes, 5 de julio de 2011

Las sorpresas del (neo)liberalismo

LIBERALISMO
El sentido común, aquel que se supone común al género humano, me decía que era necesario cierto concepto de igualdad para que la libertad de las personas fuera efectiva. Es decir, no hay libertad si no la podemos tener todos por igual. La democracia estaba muy relacionada con este concepto ya que si no hay igualdad de posibilidades para participar en el gobierno, no se le podía llamar gobierno del pueblo, sino de unos pocos u oligarquía. Todo iba bien navegando por entre estos conceptos. Todo parecía cuadrar de forma armónica. El problema surgió cuando conocí a otros que se hacían llamar también liberales.

La primera sorpresa fue descubrir como su concepto de liberalismo se basaba en una defensa casi fundamentalista de la libertad. No les preocupa apenas en qué se emplee dicha libertad, no ponen pegas excepto si es para acordar normas colectivas, ya sean políticas y mucho peor, económicas. Y ni que decir tiene de morales o éticas. Al ser los derechos un concepto que atañe exclusivamente al individuo, estos liberales interpretan que la sociedad no debe tener capacidad de decidir. La sociedad y lo que le atañe, es algo a ignorar para ellos. Las particularidades de este tipo de liberalismo están tan arraigadas que hasta para definir el propio concepto ideológico es motivo de grandes discusiones.

La segunda sorpresa nos la encontramos cuando la mayoría de las veces el autodefinido liberal solo atiende como tal cuando se trata de economía y mercado libre. Todo lo demás parece supeditarse a ello. Digo parece porque en cuanto se señala esta cuestión rápidamente se aclara y se dice que la libertad en la economía es una parte necesaria de la libertad de las personas, para volver y continuar inmediatamente con la economía por delante a todos los lados, y que el Estado no se meta. Por este motivo se hace necesario diferenciar en muchas ocasiones entre liberalismo económico (llamémosle neoliberalismo) y liberalismo político (el clásico).

La tercera sorpresa es la amoralidad a ultranza que se desprende del concepto del mercado libre en el liberalismo económico. Según esta filosofía, el mercado no debe atender a ningún tipo de razón moral. Esto parece de perogrullo ya que un mercado no tiene capacidad para esto, pero ¿y la personas? ¿acaso nosotros no debemos tener ningún criterio moral a la hora de comprar esto o lo otro, fabricado aquí o allá? ¿acaso un empresario o un banquero no es una persona la cuál ha de ser libre para decidir hasta qué punto ha de sacrificar sus principios éticos? ¿por qué desde ciertos sectores se fomenta la amoralidad en las gestiones «por el bien del mercado»? ¿no debemos estar las personas por encima del mercado al que damos forma? ¿no podemos las personas acordar ciertas normas éticas para la convivencia, independientemente de la moral individual que tenga cada uno, afecten al mercado o no?

La cuarta sorpresa nos la encontramos volviendo al mercado libre. ¿Existe o ha existido realmente alguno merecedor de este nombre? Pienso que habría que volver a épocas de la antigüedad en las que las personas comerciaban sin interferencia alguna entre ellas y buscando el beneficio mutuo. Desde entonces las instituciones financieras, autenticas castas sacerdotales de la Fe liberal económica, no han cesado de controlar e intervenir en la economía como les ha parecido siempre para su beneficio (perdón, para beneficio del mercado), quejándose de cualquier interferencia de los poderes políticos.

Y la quinta y última sorpresa es precisamente la de aborrecer cualquier intervención del gobierno, da igual quien sea este ni por quien esté formado. Para controlar la economía solo están paradójicamente imbuidos de dicha capacidad determinados colectivos, que para esto si que van bien, llámense instituciones financieras, agencias de valoración, o el propio mercado formado por banqueros «libres» que otorgaran crédito o no en función de lo que dicte el Dios mercado. Aunque esté equivocado.

jueves, 30 de junio de 2011

¿Oportunidad perdida?

Emblemas del movimiento #15MParece que casi todos estamos de acuerdo en que el movimiento #15M y aledaños, si bien partían de unos principios que a una grandísima mayoría le parecían correctos, se ha desvirtuado y ha sido ocupado por organizaciones que aprovechando la espontaneidad multitudinaria la utilizan para una revolución particular. Por otro lado, un sector no menos importante se ha dedicado a criticarlo y ridiculizarlo desde el primer momento, preocupados por la posible influencia en los resultados de las elecciones y sin escuchar el mensaje principal: basta ya de privilegios inmerecidos y de falta de participación de los ciudadanos.



Emblema del Partido Popular de EspañaEste sector deseoso de tener por fin la revancha tras ocho largos años, sucumbiendo a sus instintos partidistas y sectarios, apenas se daban cuenta en el hecho de ser la primera vez desde la transición que un movimiento civil salía la calle a pedir un cambio de sistema. En lugar de ello tan sólo se fijaban en aspectos anecdóticos y algunas excentricidades particulares de los que redactaron los manifiestos y propuestas del movimiento, sin ver más allá de la oportunidad que significaba como movimiento civil y apartidista. Seguramente todavía hay mucha gente que sigue pensando que el problema son simplemente las personas, no un sistema que no permite elegirlas, ni permite controlar sus abusos ni sus privilegios.

Alan Greenspan, anterior presidente de la Reserva Federal de los EUASi nos remontamos a la crisis que ha motivado esta situación y sus causas, podemos encontrar el origen de todas estas discrepancias y lo víctimas que somos de una información manipulada: si bien fueron unas inadecuadas medidas del FED norteamericano las causantes, ha sido la ausencia de control estatal la que ha engordado la crisis. Esto parce un hecho irrefutable si no nos dejamos nublar por dogmas de uno u otro signo. En Europa, es cierto que por el contrario, han sido la falta de liberalismo y el excesivo control de unos Estados Europeos la mayoría de ellos herméticos a los ciudadanos, los causantes. En España además, se ha juntado con que un Estado todo-poderoso gobernado por gente prepotente unas veces e inútil otras, lo ha empeorado todo basando una importante parte de la economía en la construcción lo que unido a la alegre concesión de hipotecas de alto riesgo, ha llevado a una España sin apenas capacidad de reacción y casi en bancarrota. Pero la solución a esto no era dejar que el mercado hiciera lo que quisiese, eso es lo que se hizo en los EUA por que así funcionan allí, así lo tienen asumido y así fue como estalló la crisis crediticia, la solución hubiera sido en ambos casos una correcta intervención del Estado.

Duo no precisamente dinámico Anzar-Villalonga , perpetrando el que sería uno de los oligopolíos más importantes y en agravio de la sociedad españolaEs decir, el problema en Europa es que los Estados están en manos de oligopolios corruptos que operan a su propio interés y beneficio, teniéndoles sin cuidado lo que pase luego, al fin y al cabo, a ellos no les va a pasar absolutamente nada y siempre tienen a varios millones de ciudadanos cuyos fondos van a ser utilizados para rescatar a sus amigos en quiebra. La solución no es la eliminación de la intervención, sino que los ciudadanos recuperen el control del Estado y a través de este puedan efectuar intervenciones para que el mercado no llegue a situaciones insostenibles absurdas que se han visto venir desde hacía años y años. Y que si eventualmente se llega a una situación de crisis, esta sea aceptada y asumida por todos por igual. Esto es lo que el #15M defendía y sigue defendiendo, aunque los prejuicios y manías de la gente, que no curan los doctores y yo menos, no les deja ver.

El problema del #15M, y aquí tampoco estaremos de acuerdo, es la solución y el camino que están escogiendo. Unas asambleas que pretender representar a toda la sociedad civil son un mecanismo típicamente soviético, falto de legitimidad por cuanto no participan todos los que deberían, sino solo los que están allí. Las decisiones que toman deberían ceñirse a aspectos puramente internos de la plaza, pero lo que están intentando es colar una reforma electoral decidida por unos pocos, otra vez, y que consiste simplemente en una representación proporcional.

Emblema de malestar.org, otra de las organizaciones paralelas del #15M casi olvidada aunque existente desde mucho antesPor lo que he podido averiguar, las organizaciones de las acampadas; las cuales no hay que olvidar que son independientes al #15M; han sido organizadas por activistas políticos locales más preocupados por sus estrategias particulares aprovechando el tirón popular, que otra cosa. Personalmente, ya no tengo ganas ni tiempo en meterme en más berenjenales. Como una mayoría estaba más preocupada de sus prejuicios y de criticar y menospreciar estas iniciativas, pues han sido los de siempre los que hemos dejado que manipulen a una mayoría indignada. Ahora que ha ganado el PP (esto no es así, pero muchos están tan contentos que así lo creen) parece que solo están indignados ellos, los de la plaza, como si gracias a los políticos que hemos puesto según nuestro deficiente sistema electoral dicta, ya no hubiera paro ni nuestro dinero se hubiera ido a los bolsillos de los banqueros, ni las empresas publicas que en su día se regalaron a los amigos de los dirigentes tengan situaciones de excepción favorables. La cuestión es que tal vez la sociedad civil está perdiendo de nuevo su oportunidad.

martes, 24 de mayo de 2011

Partido de los Parados

La historia a continuación se desarrolla en un escenario regido por las reglas del sistema político español, las cuales son aproximadamente las siguientes:
  • Los partidos son la máxima, única e indispensable supuesta representación de la democracia.
  • El ciudadano vota a un partido, pero el reparto de escaños se realiza como si votara a candidatos, aunque estos los ponga el partido y estén bajo su disciplina.
  • El voto de los ciudadanos no vale igual, ya que se votan a candidatos que han de tener un mínimo de votos distinto para obtener representación, según la provincia a la que pertenezca.
  • Estas circunstancias provocan que el ciudadano no puede votar ni al candidato, ya que lo pone el partido, ni a su partido de preferencia si no es mayoritario, ya que únicamente estos obtienen representación.

Cuenta la historia como llevaron sus ciudadanos más de 30 años así y llegaron a un situación en la que los dos partidos más nefastos e incompetentes en sus respectivas labores de gobierno y oposición, obtuvieron la mayor representación en el parlamento, debido a la absurda e incogruente necesidad en una democracia de tener que votar a un partido con el único objetivo de que no gane el otro. En esta tesitura los ciudadanos observaban atónitos la incapacidad de los "representantes" para adoptar medidas que minimizaran los cinco millones de parados a los que se habían llegado. En vista de esto, un ciudadano en paro propuso a sus compañeros la idea de crear un partido que se preocupara de mejorar la situación de su país para que pudieran encontrar trabajo.

Así pues, los ciudadanos en paro, convencidos y entusiasmados se presentaron a las elecciones con la mejor intención del mundo, dispuestos a mejorar las cosas para que ellos, y cualquiero otro que estuviera en su situación, no tuviera tantos problemas para encontrar trabajo. Pero el resto de ciudadanos con trabajo, preocupados de que ganara "el otro", anclados en 30 años de ideologías caducas y antiguos enfrentamientos, y muchos otros interesados en los negocios con el poder que esos dos partidos les ofrecían, hacían que los esfuerzos de los ciudadanos en paro y su Partido de los Parados fuera inútil, ya que continuaban votanto en número suficiente, por mal que lo hicieran y por inútiles que fueran, a sus dos partidos de toda la vida, incapaces de pensar en los demás, de ver más allá, prolongando la ruina de su país. Los parados votaron al partido y llegaron a su parlamento, pero apenas pudieron hacer nada ya que los grandes pocas veces pactaban con ellos: no les interesaban los problemas de sus votantes, gente sin trabajo y sin futuro, ellos gobernaban para los demás.

Los ciudadanos en paro, fracasados, exhaustos desesperados, optaron por salir a la calle a reivindicar una solución a sus problemas, una salida a su situación, un momento de escucha, un pequeño parentesis para cambiar esas reglas del juego y así poder aportar sus soluciones. Sólo querían que los dos grandes no gastaran su dinero o sus ayudas en los negocios con sus amigos y lo invirtieran mejor. Sólo querian que además de los amigos de los grandes, el resto pudieran tener la misma oportunidad y así ofrecerles trabajo, o tener ellos su propia empresa. Solo querían democracia.

Pero los ciudadanos con trabajo, preocupados de que sus partidos pudieran verse afectados en las elecciones, hicieron caso omiso de sus quejas. Además, les llamaron perroflautas y comunistas, se rieron de ellos y de sus propuestas.

Y continuaron votando a su dos partidos.

Enlaces:

sábado, 21 de mayo de 2011

Guía rápida para campistas despistados

Me gustaría plantear algunos puntos que parece que una mayoría los dan por sentados, pero no están tan claros:
  1. Democracia NO ES proporcionalidad: un reparto proporcional de votos, sin más, no implica mayor democracia. Esto implica que en lugar de gobernar los que más votos tienen, podrían hacerlo otros que no han sido elegidos, si realizan un pacto aunque sus electores no lo deseen. Esto es antidemocrático.
  2. Democracia SI ES eliminación de la disciplina de partido: por mucha proporcionalidad o cualquier otra asignación aritmética de unos votos con la concesión de escaños que haya, no sirve de nada o es contraproducente si los que ocupan sus escaños continúan bajo mandato de los líderes de sus partidos.
  3. Democracia SI ES elección del ejecutivo de forma separada al legislativo: aunque estamos en monarquía, la autonomías podrían considerarse pequeñas repúblicas. En todo caso, la elección del ejecutivo debe corresponder al más votado en cada autonomía.
Permitirme que enlace el resumen de un manifiesto que un grupo de ciudadanos confeccionamos en su día. Que sirva al menos para replantearse algunas cosas y que no caigamos en populismos peligrosos

sábado, 7 de mayo de 2011

Juez Garzón: de juzgado de guardia

Los artistas mienten para decir la verdad mientras los políticos mienten para ocultarla

Siguiendo la estela del exitoso libro Indígnate del francés Stéphane Hessel, varios personajes presentan otro del juez Baltasar Garzón, basado en una idea similar. Según este artículo del diario Público donde colabora Ignacio Escolar, uno de los que han participado en la presentación, se pretende vender una idea de reacción social en la que, como no, el objetivo principal son los banqueros por ser el supuesto origen de todo el problema de la crisis actual, y que el catedrático de economía aplicada Juan Torres López, otro presentador, los califica de inmorales, irresponsables, insensibles e inhumanos.



Son ciertas la mayoría de cosas que dice, pero mientras que en la obra del autor francés mencionado, veterano de la 2ª Guerra Mundial, se arremete contra una excesiva dependencia, social, económica y política de un mercado internacional sin regulación, que opera en función de su propio interés pero en cuyo problema implica a todos los estratos sociales y sobre todo, a los políticos; Garzón y compañía se centran en otros aspectos mucho mas concretos: principalmente los bancos y la corrupción.

Según Garzón, «lo peor que se puede hacer en democracia es reírse de los ciudadanos», y lo dice alguien que debe saberlo ya que se ha codeado con los principales políticos de este país: ha sido juez de la Audiencia Nacional, y también ha tenido un cargo político como Secretario de Estado. El problema es que mientras tuvo estos cargos poco hizo por cambiar las cosas que ahora critica, es decir, es uno de los que ha participado del sistema y por lo tanto, es responsable indirecto de la situación actual. Al menos, para eso ha cobrado y cobra de nuestro dinero desde hace muchos años. Sin embargo, un sistema que permite que algunos políticos se rían de los ciudadanos, no merece el más mínimo de los reproches ya que según sus palabras «no se puede descalificar», y «no se puede decir que el Gobierno propicia la presencia de ETA en las elecciones». «No se puede», ¿que querrá decir con esto? Espero que no me sometan a jurisdicción militar como con los controladores aéreos si oso criticarles.

El juez tampoco entiende cómo es posible que se siga votando a políticos implicados en casos de corrupción «Es difícil de comprender que la gente les vote. ¿Cómo es posible que se vote a alguien que no está cumpliendo?», (—las negritas son del propio diario Público—). Parece evidente que se refiere a los implicados en el caso Gürtel en la Comunidad Valenciana, ya que en Andalucía la cosa no está tan clara y el partido hasta ahora en el poder desde la transición en esta comunidad autónoma tiene los días contados según las encuestas. Bien, algo de todo esto debe saber también, ya que él mismo está implicado en tres casos de presunta prevaricación y actualmente está suspendido en sus funciones. Pero resulta chocante que no conozca la explicación más clara a ese fenómeno en la Comunidad Valenciana: que la alternativa les parezca peor a los ciudadanos. Seguramente porque no es capaz de imaginarse que una mayoría de ciudadanos no quieran saber nada de su antiguo partido. Por supuesto, un sistema político que no ofrece alternativas a los ciudadanos, tampoco es mencionado como parte del problema.

Federico Mayor Zaragoza, que ya conocimos de lo que era capaz en este blog hace ya un tiempo, continua hablando de democracia e instando a los ciudadanos a que la consigamos. Según el «Nos quitaron la justicia social, la solidaridad... Y nos lo intercambiaron por los mercados. Ahora estamos de espectadores, pero podemos ser ciudadanos» (—las negritas, del diario Público—). Este señor, pagado por el gobierno para el proyecto de la Alianza de Civilizaciones (además de defender en los medios al polémico y presuntamente inconstitucional Estatut de Catalunya) se convierte en un ciudadano más y afirma que «nos han quitado la justicia social», tras apoyar a un gobierno que ha estado ocho años en el poder y ha mentido sobre la existencia de una crisis. No habla de ninguna otra justicia (¿será porque «no se puede»?), ni de la igualdad de oportunidades ni de los privilegios de los políticos que le contratan.

En definitiva, don Baltasar Garzón, el juez que habla de democracia y corrupción, aprovecha sus contactos en medios de comunicación que no esconden su orientación política para presentar rodeado de personajes sectarios un libro de temática similar, bastante demagógico y de carga patética, que muchos ciudadanos comprarán contribuyendo todavía más a aumentar una nómina pagada con su mismo dinero, gracias a ocupar puestos públicos destinados a corregir lo que el mismo critica en su libro, mientras escritores noveles de gran calidad permanecen a la sombra por no tener padrinos poderosos. De juzgado de guardia.