
¿Cuáles serían los elementos clave de este “buen gobierno”? Creo que podemos definir unos cuantos muy actuales.
En
primer lugar, el buen gobierno reside en el
Estado de derecho. Si hay algún elemento, más que cualquier otro, que constituye el núcleo interno de la democracia y distingue una sociedad progresista
y moderna de una sociedad atrasada y medieval, éste es el Estado de derecho. Se trata del funcionamiento imparcial del Estado de derecho, que da dignidad a los débiles y justicia a quienes carecen de poder. Garantiza la separación de poderes y salvaguarda a los ciudadanos de las arbitrariedades del poder absoluto. Protege las libertades individuales y las libertades civiles. Sin la protección del Estado de derecho, una democracia puede caer rápidamente de la regla de la mayoría a la regla de la masa. Hay suficientes ejemplos, incluso en el mundo actual, que nos advierten de que las sociedades que carecen de un Estado de derecho eventualmente vivirán bajo el Estado de la jungla, donde el poder tiene la razón y quienes tienen las armas establecen las reglas.
Los que detentan el poder ejecutivo tienen una
especial responsabilidad en el respeto del Estado de derecho y las instituciones civiles y libertades que le acompañan.
Cuando aquellos que están encargados de mantener la ley la subvierten, perpetran el acto más odioso contra la conducta civilizada en democracia. Esto es verdad no sólo dentro de los países, sino también en un plano internacional, entre países. Los códigos de conducta se pueden mantener sólo con el ejemplo y el estímulo de quienes han sido investidos de poder y autoridad. Cuando aquellos que detentan este poder y autoridad actúan con arrogancia y con absoluto desprecio del espíritu del derecho internacional o contra el sentimiento público, se crea un clima de ausencia generalizada de derecho que, a la larga, genera muchos más problemas que los que soluciona. Por lo tanto, diría que es la particular responsabilidad de los principales países y de los organismos internacionales establecer ese ejemplo, no sólo de una conducta que respeta la ley, sino de una conducta apropiada. Como miembros responsables de la comunidad internacional, ningún país debería pretender imponer normas o estándares para otras, a menos que ellos mismos las respeten escrupulosamente.
El
segundo rasgo de un buen sistema de gobierno es tener una atención especial por los menos favorecidos y los débiles. No hay ninguna sociedad civilizada que no haga un esfuerzo por proteger a sus miembros más débiles y desfavorecidos, sobre la base misma de los derechos y valores humanos fundamentales. Entre ellos, se incluyen los derechos civiles y políticos, y el derecho a la vida, la libertad y la seguridad, el derecho a tener propiedades, a no ser discriminado, al sufragio, el derecho a la libertad de expresión y de prensa, la protección contra invasiones arbitrarias de la privacidad, la familia o el hogar, etc. También se ha llegado a reconocer que el espectro de derechos humanos no puede excluir los derechos sociales, económicos y culturales cruciales, sobre todo, el derecho al desarrollo y los derechos de los más débiles y de los grupos desfavorecidos, como las minorías, las mujeres, los niños y los pueblos tribales.
En
tercer lugar, un buen sistema de gobierno implica tolerancia, y la amplitud de espíritu que nos permite aceptar y adoptar una diversidad de creencias. Así como la tolerancia y la democracia van de la mano, la tolerancia es esencial para el progreso. Un rasgo curioso pero constante de la historia es el hecho de que los herejes han hecho contribuciones mucho más importantes al progreso de la humanidad que los que se han quedado estancados en el cómodo y estrecho mundo del conformismo. La tendencia a cerrar nuestras mentes a nuevas ideas y a verdades duras de aceptar es un defecto del que los países en desarrollo deberían guardarse permanentemente.
Un buen sistema de gobierno significa confianza en sí mismo, no en el sentido de una consigna política, sino en el de una
confianza en los propios corazones y mentes de los ciudadanos. La confianza en uno mismo significa, esencialmente, creer en uno mismo sin arrogancia ni vanidad y encontrar los medios para que podamos crecer interiormente sin buscar atajos como la caridad de los otros y el apoyo del Estado.
Al mismo tiempo, un buen sistema de gobierno significa apertura,
mantener una mente abierta a nuevas ideas e influencias y a los vientos del cambio. Ninguna sociedad ha alcanzado la grandeza atrincherándose tras puertas cerradas. Jwaharlal Nehru, el primer Primer Ministro de la India independiente y el principal arquitecto de la política exterior india, era un convencido de que la apertura era parte esencial del desarrollo de cualquier país. Se mantuvo firme par impedir que India tomara la vía del aislacionismo, porque, como señaló, para cada gran país, independientemente de su tamaño, el aislamiento significa estancarse mientras el mundo progresa.
Éstos son los cinco principios que constituyen la esencia del “buen gobierno”. Y si pueden transformarse en parte del gobierno diario de nuestras sociedades, creo que habremos superado buena parte de las debilidades institucionales que inhiben su desarrollo.
Separación de poderes
(Fuente: diversos fragmentos de
Wikipedia)