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domingo, 17 de julio de 2011

La economía y el #15M

Que es inevitable que las personas hemos de tener ideologías, es tan cierto como que su aplicación estricta en la política puede resultar nefasta. En la medida en que sean simples y puros dogmas similares a los religiosos, se puede comprobar lo nefasto de su utilización sin más que observar a los países que no han superado su fase teocrática. Sin embargo, mucho más cerca, uno de los efectos del #15M en la occidental España, ha sido comprobar como oscuros y profundos dogmas grabados a fuego afloran tristemente todavía con demasiada fruición entre las personas.

Se diría que en España todavía se gobierna a sangre y fuego en base a ideologías fuertemente grabadas en el cerebro de sus portadores. No importa lo apabullantes que sean las evidencias. Los hay tanto en un lado como en otro, pero uno de los que con más fuerza se está oyendo en rechazo a las propuestas del movimiento DRY y el #15M, es el de la estigmatización por parte del neoliberalismo sobre la intervención del Estado en la economía.

La excusa habitual es que los políticos no han de intervenir en la economía ya que lo estropean. Bien, esto es cierto en Europa, donde tienen capacidad para hacerlo. En los EUA lo tienen mucho más difícil, ya que hay un organismo independiente sobre el que no tienen control. En realidad, el problema en Europa es que los políticos actúan por intereses distintos a los de la sociedad, ya que no existen mecanismos de participación o de revocación de cargos, para evaluar o controlar la acción de los representantes Suiza es la excepción, que está fuera de la Unión Europea a todos los niveles, no sólo del €. Es decir, el problema es la falta de control de los políticos, aspecto que choca frontalmente contra una Europa controlada por el neoliberalismo y el poder económico de los EUA, que opera de forma descontrolada constituyéndose como un autentico poder totalitario económico global.

Por ello, si los ciudadanos no están conformes con la oferta o si observan alguna anomalía en el mercado (como tener que pagar por un álbum de música completo cuando solo hay un par de canciones que valgan la pena, o les venden sistemas informáticos con programas cerrados que les ofrecen opciones limitadas y por las que en algunos casos han de suscribirse para utilizarlas) y deciden satisfacer sus necesidades mediante otras vías haciendo uso de la tecnología para compartir aquello que no les ofrecen en condiciones adecuadas, entonces las empresas «emprenden» la persecución a ciudadanos por compartir archivos digitales con el pretexto de los derechos de autor. Utilizan toda su influencia para  meterse en nuestra vida privada y reducir el ejercicio de la libertad; y nos tildarán de antisistema, perroflautas, comunistas o piratas. Es decir, de delincuentes, fuera de la ley.

Por lo tanto, ¿qué relación hay entre la democracia y la economía capitalista?. Aquí es donde se supone que deberían entrar en acción el 15M con sus propuestas y otros grupos como el #nolesvotes. El principal, por no decir único, argumento que desde el sector neoliberal se esgrime en contra de estas medidas es que son «intervencionistas». Obviamente, de eso se trata. El problema en el fondo no es este, sino que se pide un cambio de protagonista del que decide la intervención, ya que como hemos visto siempre es necesario hacerlo en algún momento. Y el sector neoliberal quiere que sigan decidiendo los que les conviene, a pesar del resultado obtenido estos años.

Suiza no es un buen modelo para el neoliberalismo. Difaman sobre él, utilizando cualquier supuesta irregularidad en el pasado, como si los demás países no tuvieran las suyas. Como si todos fuéramos perfectos. La destrucción es el recurso fácil.  Aunque no lo confiesen, no desean que los propios consumidores puedan decidir algo más que elegir su oferta. No les gusta la democracia. Ahora falta por ver si realmente los que están tras el 15M desean que los protagonistas seamos nosotros, los ciudadanos. El problema de señalar los errores del capitalismo, es que solo los anticapitalistas son capaces de verlos.

Nota

En el punto nº 5 de las propuestas del Democracia Real Ya se pedía:
Prohibición de cualquier tipo de rescate o inyección de capital a entidades bancarias: aquellas entidades en dificultades deben quebrar o ser nacionalizadas para constituir una banca pública bajo control social.
Dejar que quiebren en caso de problemas es puramente liberal. Optar en su lugar por nacionalizarlas no lo es, pero no es descabellado, es sólo otra opción a tomar. Sin embargo, en los últimos comunicados del entorno de DRY parecen olvidarse de su propia propuesta y pasan directamente a pedir la creación de una banca pública. ¿Que será lo siguiente, nacionalizar toda la banca? ¿y la democracia para cuando? Lo peor de esto es que le dan al gobierno material electoralista para aprovechar.
votar

domingo, 1 de noviembre de 2009

¡Viva Honduras!

honduras_escudo Tal vez recuerden los lectores aquella estrafalaria anécdota que protagonizó el inefable sr. Don Federico Trillo, en la que les hizo gritar a las tropas de EL Salvador un sonoro ¡viva Honduras!. Es más probable incluso que estén al tanto de la situación de crisis política que se está viviendo allí desde que el Jefe del Ejecutivo de aquel país decidió que la constitución le importaba un pimiento, y en vista de que se le acababa su mandato y no podía ser reelegido, puso a prueba el sistema a ver si podía cambiar por su cuenta esa situación. Como no podía ser de otra forma, la cámara de representantes que en este país centroamericano es elegida de forma directa por el pueblo, se opuso a esta violación de su principal texto legal y destituyó al que hasta ese momento era el jefe del Poder Ejecutivo: Manuel Zelaya.

El presidente depuesto Manuel ZelayaComo se muestra de forma detallada en el blog Memento mori, esta destitución de Zelaya distaba bastante de ser anticonstitucional. Sin embargo, la comunidad internacional defendía lo contrario. Bueno, mejor dicho, los que defendían lo contrario eran los colegas de Zelaya, es decir, los jefes de estado de la comunidad internacional esa. Hablando claro, los que ocupan cargos similares a Zelaya como Obama o Zapatero, probablemente para que no cunda el ejemplo no vaya a ser que les toque a ellos ser los siguientes. Sin embargo, una parte de esa comunidad internacional que estaba tan de acuerdo en la ilegalidad de la destitución de Zelaya, ha resultado no estarlo tanto: un congresista de los EUA, Aaron Schock, se hace eco de un informe presentado por la Biblioteca del Congreso del mismo país donde afirma todo lo contrario.

Por si fuera poco, un diario de Honduras daba noticia de que la ONU disponía de un informe en donde se posicionaba de forma similar. Esta organización compuesta por políticos y diplomáticos designados por las jefaturas de los respectivos países (o sea, amigos de los jefes de estado), corrió despavorida al día siguiente a aclarar este asunto, con la escusa de que este era «uno de los muchos informes» que recibe esta organización internacional, pero que no era su postura final.

conflicto civil HondurasParece bastante claro que las jefaturas de estado y los diplomáticos designados por ellos no van a aceptar nunca que su poder está a disposición de otros, que no son omnímodos, como seguramente les gustaría. Los Jefes de Estado de repúblicas presidencialistas como los EUA o los Jefes de Gobierno de sistemas partidocráticos como México, Italia o España, detentan un poder que es el que más se acerca al de las monarquías absolutistas. Paradójicamente, tienen más poder que los Reyes o Jefes de Estado actuales en los vestigios de estos sistemas de estado hereditarios. El mayor y más sagrado límite a esta acumulación de poder es precisamente el límite de mandato, que como queda claramente reflejado en la Constitución de Honduras ningún cargo publico puede ni tan siquiera promover su reelección. Cosa que Zelaya había infringido clara y descaradamente con el referéndum, fuera vinculante o no.

Pienso que dadas las circunstancias, los ciudadanos de Honduras se merecen todo nuestro ánimo para que sepan solucionar democráticamente este problema, que aprendan y que aprendamos todos de esta situación que pienso es un ejemplo del que hay que tomar nota, y a ver si la próxima vez no se exceden tanto como en esta ocasión y no se saca a punta de pistola a la gente de sus casas. Aunque se lo merezcan.

Por todo esto, propongo que (ahora si Sr. Trillo) dediquemos a sus ciudadanos un animoso ¡Viva Honduras!


sábado, 8 de julio de 2006

Estado, gobierno, política y ciudadanía

Foto: El Economista
Con la intención de comprender la historia reciente de España y los problemas que le acucian, aplicables también a otros países supuestamente democráticos, se analizarán los sistemas políticos y su estructura, para luego aplicarlos a nuestro problema.

El esquema siguiente está confeccionado en base a información extraída de la Wikipedia, dándosele una forma resumida para adaptarlo al presente propósito:

Estado: entidad institucional burocrática con autoridad para establecer normas de regulación de una sociedad en un determinado territorio. Normalmente, el hecho de su existencia no está en función de los conceptos a continuación, aunque si puede influir en sus características .

Gobierno: conjunto de organismos que está al frente del estado, pero no es dueño de el ni parecido, es decir, es el encargado. En realidad, en una democracia los dueños del estado son los ciudadanos. En la medida en que estos puedan ejercer sus derechos decidiendo en el gobierno (por ejemplo, en asuntos así, así o así) se clasificará a este. Dicha clasificación se puede efectuar en base a varios criterios, pero en esta ocasión se van a destacar los dos siguientes aspectos:


Los gobiernos conocidos adoptan formas y maneras resultantes de la combinación de ambas. Por ejemplo: los gobiernos soviéticos son una combinación de socialismo y totalitarismo. En España tenemos oligarquía y monarquía, en el Reino Unido algo más parecido a una democracia y monarquía, y finalmente, en los Estados Unidos democracia y república. Si alguien conoce algún sitio donde haya socialismo (como forma de gobierno) y democracia, le estaría muy agradecido si nos lo comunicara.

Por lo tanto, se supone que todos somos demócratas. Si alguno me dijera que es simplemente monárquico, republicano o socialista, me preocuparía. 

Por otro lado, el que una sociedad o gobierno, sea democrática o no, no supone para nada que sea mejor ni peor que otra. En caso de que sea democrática será lo que llegue a ser por si misma, sencillamente, existiendo la posibilidad de auto-corregirse (y aprender) si la sociedad así lo entendiera. Para que exista esta auto-corrección (y por lo tanto la democracia), debe existir la disparidad de opiniones y pareceres, cosa que en el seno de algunos partidos no parecen entender, a no ser que sean, como muchos nos tememos, simplemente socialistas.

Política
Ciudadanía
La principal diferencia a destacar entre estos dos conceptos, política y ciudadanía, es la ideología. Es decir, los grupos englobados dentro del primero, son normalmente aquellos que siguen o representan a una determinada ideología, de forma que aquel individuo que no la comparta, no tiene sentido que pertenezca al mismo. Una persona podría considerarse socialista como ideología, pero ser demócrata en cuanto a las formas utilizadas de gobierno. Los motivos para la expulsión o expediente de alguno de sus miembros por parte de la dirección (o parte de ella) de un partido, puede darnos una idea de la naturaleza del mismo.

En principio, no cabe realizar una identificación ideológica entre los miembros de un movimiento ciudadano. Sin embargo, los objetivos de los grupos de ambos conceptos, aunque previsiblemente distintos desde varios puntos de vista, son políticos. Es decir, tendrán que ver con el sistema político o gobierno, bien para estar al frente (partido político), o para cambiarlo o mejorarlo (movimientos y asociaciones ciudadanas).

Hay que indicar que algunos grupos podrían ser encuadrados con cierta dificultad en alguno de los conceptos mencionados, o bien, tener una denominación o configuración externa, junto con unas características internas, correspondientes a una distinta combinación de ambos. Por ejemplo:
  • Un grupo configurado externamente como partido político, podría tener características de movimiento o plataforma ciudadana. Ejemplo: ciutadans de catalunya
  • Pueden haber otros que, si bien tienen una denominación y tal vez, unos objetivos de cambio de sistema político, sus formas y configuración internas sean de partido político. Ejemplo: MCRC
¿Cuál es la realidad? La ausencia de formación en la cultura democrática que se ha padecido en España a lo largo de su historia, ha sido aprovechada desde la transición hasta ahora por los partidos políticos mayoritarios para permanecer en su oligarquía, al igual que por otro tipo de asociaciones, contagiando al resto de la sociedad (sindicatos, asociaciones de vecinos, etc...). Sin embargo ahora, finalizando el pacto establecido desde entonces, parece que se pretenda desplazar o impedir a uno de ellos, el realizar su función de oposición leal necesaria en una democracia, al ejercer el partido en el gobierno su función totalitaria propia de la oligarquía instaurada hace 30 años.

Algunos movimientos que desean cambiar esta situación, lo hacen como otra fuerza política.

Falta que los ciudadanos lo hagamos ...
simplemente como ciudadanos.



Actualización (07/05/2009): aunque no dejan de ser una alternativa a los partidos existentes, lo cierto es que organizaciones nacidas con pretensiones de movimiento ciudadano como Ciutadans o UPyD, han acabado siendo unos movimientos ideológicos o partidos como cualquier otro, con un ideario definido y electoralista, en función del sistema partitocrático al que de momento no hacen más que alimentar.

Actualización (20/02/2013): Fracasó la «era Zapatero» la cual, no sólo no logró sus objetivos sino que dejó a la izquierda más dañada que nunca. La derecha continúa sin hacer nada para ganarse legitimidad. Los medios de comunicación más importantes, así como una creciente corriente de opinión pública, se manifiestan claramente en contra de los partidos mayoritarios. Con esta situación se puede decir que el pacto de la transición está definitivamente acabado y que se busca un nuevo «contrato social». 

Nota : artículo revisado, modificado y reeditado. Artículo original
Nota : artículo revisado, modificado y reeditado, por segunda vez. Artículo original

viernes, 13 de enero de 2006

Estado de derecho, democracia y separación de poderes

Foto: 2010 Una odisea del
periodismo
Se puede comprobar que determinados conceptos asumidos como de dominio común, al parecer no lo son tanto, así que esta publicación se dedica para que sean conocidos por los lectores de la bitácora en futuras referencias. Se han escogido aquellos fragmentos que se estima están más relacionados con los conceptos tratados en diversas publicaciones de la bitácora. Proceden de la Wikipedia, cuyos artículos son continuamente revisados y discutidos por gente diversa, como es sabido por el público, y también de un artículo de la UNESCO , obra de un político de reconocimiento internacional (nota: las palabras en negrita son mías):

«

Cultura democrática

En aquellos países que no tienen una fuerte tradición democrática, la introducción de elecciones libres por sí sola raramente ha sido suficiente para llevar a cabo con éxito una transición desde una dictadura a una democracia. Es necesario también que se produzca un cambio profundo en la cultura política, así como la formación gradual de las instituciones del gobierno democrático. Hay varios ejemplos de países que sólo han sido capaces de mantener la democracia de forma muy limitada hasta que han tenido lugar cambios culturales profundos, en el sentido del respeto a la regla de la mayoría, indispensable para la supervivencia de una democracia.
Uno de los aspectos clave de la cultura democrática es el concepto de oposición leal. Este es un cambio cultural especialmente difícil de conseguir en naciones en las que históricamente los cambios en el poder se han sucedido de forma violenta. El término se refiere a que los principales actores participantes en una democracia comparten un compromiso común con sus valores básicos, y que no recurrirán a la fuerza para obtener o recuperar el poder.
Esto no quiere decir que no existan disputas políticas, pero siempre respetando y reconociendo la legitimidad de todos los grupos políticos. Una sociedad democrática debe promover la tolerancia y el debate público civilizado. Durante las distintas elecciones o referendum, los grupos que no han conseguido sus objetivos aceptan los resultados, porque se ajusten o no a sus deseos, expresan las preferencias de la ciudadanía.
Especialmente cuando los resultados de unas elecciones conllevan un cambio de gobierno, la transferencia de poder debe realizarse de la mejor forma posible, anteponiendo los intereses generales de la democracia a los propios del grupo perdedor. Esta lealtad se refiere al proceso democrático de cambio de gobierno, y no necesariamente a las políticas que ponga en práctica el nuevo gobierno.

El buen gobierno y el Estado de derecho 

Primer Ministro de La India, Inder Kumar Gujral¿Cuáles serían los elementos clave de este “buen gobierno”? Creo que podemos definir unos cuantos muy actuales.
En primer lugar, el buen gobierno reside en el Estado de derecho. Si hay algún elemento, más que cualquier otro, que constituye el núcleo interno de la democracia y distingue una sociedad progresista y moderna de una sociedad atrasada y medieval, éste es el Estado de derecho. Se trata del funcionamiento imparcial del Estado de derecho, que da dignidad a los débiles y justicia a quienes carecen de poder. Garantiza la separación de poderes y salvaguarda a los ciudadanos de las arbitrariedades del poder absoluto. Protege las libertades individuales y las libertades civiles. Sin la protección del Estado de derecho, una democracia puede caer rápidamente de la regla de la mayoría a la regla de la masa. Hay suficientes ejemplos, incluso en el mundo actual, que nos advierten de que las sociedades que carecen de un Estado de derecho eventualmente vivirán bajo el Estado de la jungla, donde el poder tiene la razón y quienes tienen las armas establecen las reglas.
Los que detentan el poder ejecutivo tienen una especial responsabilidad en el respeto del Estado de derecho y las instituciones civiles y libertades que le acompañan. Cuando aquellos que están encargados de mantener la ley la subvierten, perpetran el acto más odioso contra la conducta civilizada en democracia. Esto es verdad no sólo dentro de los países, sino también en un plano internacional, entre países. Los códigos de conducta se pueden mantener sólo con el ejemplo y el estímulo de quienes han sido investidos de poder y autoridad. Cuando aquellos que detentan este poder y autoridad actúan con arrogancia y con absoluto desprecio del espíritu del derecho internacional o contra el sentimiento público, se crea un clima de ausencia generalizada de derecho que, a la larga, genera muchos más problemas que los que soluciona. Por lo tanto, diría que es la particular responsabilidad de los principales países y de los organismos internacionales establecer ese ejemplo, no sólo de una conducta que respeta la ley, sino de una conducta apropiada. Como miembros responsables de la comunidad internacional, ningún país debería pretender imponer normas o estándares para otras, a menos que ellos mismos las respeten escrupulosamente.
El segundo rasgo de un buen sistema de gobierno es tener una atención especial por los menos favorecidos y los débiles. No hay ninguna sociedad civilizada que no haga un esfuerzo por proteger a sus miembros más débiles y desfavorecidos, sobre la base misma de los derechos y valores humanos fundamentales. Entre ellos, se incluyen los derechos civiles y políticos, y el derecho a la vida, la libertad y la seguridad, el derecho a tener propiedades, a no ser discriminado, al sufragio, el derecho a la libertad de expresión y de prensa, la protección contra invasiones arbitrarias de la privacidad, la familia o el hogar, etc. También se ha llegado a reconocer que el espectro de derechos humanos no puede excluir los derechos sociales, económicos y culturales cruciales, sobre todo, el derecho al desarrollo y los derechos de los más débiles y de los grupos desfavorecidos, como las minorías, las mujeres, los niños y los pueblos tribales.
En tercer lugar, un buen sistema de gobierno implica tolerancia, y la amplitud de espíritu que nos permite aceptar y adoptar una diversidad de creencias. Así como la tolerancia y la democracia van de la mano, la tolerancia es esencial para el progreso. Un rasgo curioso pero constante de la historia es el hecho de que los herejes han hecho contribuciones mucho más importantes al progreso de la humanidad que los que se han quedado estancados en el cómodo y estrecho mundo del conformismo. La tendencia a cerrar nuestras mentes a nuevas ideas y a verdades duras de aceptar es un defecto del que los países en desarrollo deberían guardarse permanentemente.
Un buen sistema de gobierno significa confianza en sí mismo, no en el sentido de una consigna política, sino en el de una confianza en los propios corazones y mentes de los ciudadanos. La confianza en uno mismo significa, esencialmente, creer en uno mismo sin arrogancia ni vanidad y encontrar los medios para que podamos crecer interiormente sin buscar atajos como la caridad de los otros y el apoyo del Estado.
Al mismo tiempo, un buen sistema de gobierno significa apertura, mantener una mente abierta a nuevas ideas e influencias y a los vientos del cambio. Ninguna sociedad ha alcanzado la grandeza atrincherándose tras puertas cerradas. Jwaharlal Nehru, el primer Primer Ministro de la India independiente y el principal arquitecto de la política exterior india, era un convencido de que la apertura era parte esencial del desarrollo de cualquier país. Se mantuvo firme par impedir que India tomara la vía del aislacionismo, porque, como señaló, para cada gran país, independientemente de su tamaño, el aislamiento significa estancarse mientras el mundo progresa.
Éstos son los cinco principios que constituyen la esencia del “buen gobierno”. Y si pueden transformarse en parte del gobierno diario de nuestras sociedades, creo que habremos superado buena parte de las debilidades institucionales que inhiben su desarrollo.

Separación de poderes 

(Fuente: diversos fragmentos de Wikipedia
...Se decía además que, si queremos evitar el despotismo, debemos confiar la titularidad de cada una de estas funciones a un órgano u organismo público distinto. A esto se llamó separación de poderes. Si ésta institución no existiese, una sola entidad monopolizaría el poder estatal y volveríamos al absolutismo propio de la monarquía existente en Europa hace algunos siglos...
...Se habla así pues de poder legislativo, ejecutivo y judicial, los cuales se encuentran encargados al Parlamento – denominado Congreso en los países americanos -, al Gobierno y los Tribunales Jurisdiccionales respectivamente...
...Hoy en día, no se concibe nación que goce de un régimen democrático liberal en el cual las tres funciones clásicas del Estado se encuentren atribuidas a un solo órgano del mismo. Sin embargo, el principio de separación de poderes ha sido plasmado en forma muy distinta dentro de los diversos sistemas de Gobierno... 
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