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jueves, 18 de septiembre de 2014

Seis puntos sobre la crisis bancaria

Los bancos siguen desempeñando un papel en el sistema, sin que por el momento, haya un sustituto
Se ha hablado mucho sobre crisis, rescates bancarios y deuda publica. Todo el mundo dice tenerlo claro, pero se dan soluciones dispares. Mientras tanto, los ciudadanos tenemos que seguir funcionando. Sabedores de la preocupación de la sociedad, algunos bancos ofrecen como valor añadido el trato personalizado al cliente y muestran sus opiniones, como el Banco Mediolanum. Pero continua existiendo confusión.

Sectores muy relacionados con el mundo económico han criticado duramente el enorme gasto publico que España estaba acumulando y señalan como prioridad la necesidad de su reducción. Por otro lado, sectores más críticos con el capitalismo replican señalando que dicho gasto era debido a los rescates bancarios. Pero de nuevo, el sector afín al mercado acude rápido a señalar un dato importante: el rescate no ha sido a la banca privada, sino a entidades controladas por políticos, como Cajas de Ahorros y filiales bancarias. No se trataría entonces de «auténticos» bancos privados.

En lo único en lo que parece que hay cierto acuerdo es en que se ha gastado dinero público en asuntos «indebidos». Sin embargo, en cuanto se ha de concretar qué es y qué no es lo indebido, o señalar a los responsables y aportar soluciones, la empanada mental es impresionante.

Agitando los mismos hechos con la mano, ambos sectores reclaman sin embargo medidas contrapuestas, a cada cual más radicales: por un lado se piden nacionalizaciones de aquellas entidades a las que se ha rescatado, y por otro, la prohibición de entidades bancarias publicas —como cajas de ahorro— debido al descontrol que han supuesto. Sin embargo, si nos apartamos de posturas dogmáticas la situación tiene otro aspecto:
  1. Tal vez llamar «banqueros» a directores ejecutivos de entidades financieras semi-públicas puestos a dedo por políticos sea excesivo, pero en cualquier caso, lo verdaderamente importante y en lo que parece que hay cierto acuerdo es que los políticos han tomado decisiones incorrectas, antes, durante y tras los comienzos de los desplomes financieros.
  2. El déficit público se debe en su mayor parte a dichos rescates. Da igual que hayan sido a entidades públicas que privadas. La cuestión es que no se ha debido a un gasto excesivo en educación, ni en sanidad, ni en desarrollo, ni en investigación.
  3. El dilema no consiste únicamente en si se nacionaliza o se rescata con dinero público un banco quebrado. El problema es si esta pretensión no se acompaña de otra de cambio fundamental en las instituciones democráticas que afecte al sistema de representación y control de los políticos que los manejarían. Desde el 15M, ambas exigencias suelen ir acompañadas. Por tanto, es absurdo prohibir las nacionalizaciones con la excusa de que «los políticos son malos». Lo que hay que hacer es ponerles límite.
  4. La principal diferencia entre un banquero y un político —o alguien que depende de ellos— es que el primero tiene su negocio en riesgo. El segundo no arriesga prácticamente nada, al menos en España. Pero precisamente por esta impunidad y prepotencia política, la sospecha de acuerdos poco transparentes entre el poder político y la banca privada se hace demasiado insoportable como para no tratarlos con cuidado.
  5. No se puede meter en el mismo saco a los bancos de EEUU junto con los de España. Sin entrar en lo que sería un largo debate sobre los pros y los contras del sistema norteamericano, la cuestión es que la situación es completamente distinta a la de España. Para empezar, los bancos de EEUU que han estado implicados en las causas de la crisis son entidades de servicios financieros. Esto es, de especulación pura y dura, negocio que apenas existe en España —por lo menos reconocido—. En este país donde el poder judicial apenas se diferencia del político y en donde se permiten instituciones como las SICAV, que sólo benefician a las grandes fortunas mientras el ciudadano es sacudido a impuestos, no hacen falta. Ya se especula suficiente con la confianza de los ciudadanos.
  6. Esta excesiva inocencia o confianza en el sistema político por parte de la sociedad, es la que nos hace a todos culpables de la actual situación, aunque sea por pasividad. Pero que seamos culpables, no es lo mismo que ser responsables. Lo son los que ocupan cargos que se supone existen para evitarnos estas situaciones, o que manejan una información privilegiada que han utilizado exclusivamente en su favor.
    Un consejo: a la hora de tomar decisiones o de valorar, la situación, no nos dejemos influir por la pelea de gallos en la que se ha convertido este asunto, como con tanta frecuencia suele ocurrir en la polarizada sociedad española.

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    martes, 17 de junio de 2014

    La educación necesaria

    La autoeducación es, creo firmemente, el único tipo de educación que existe.
    Isaac Asimov

    Imagen: Flickr
     ¿Está la educación diseñada para ayudarnos, o realmente de lo que se trata es formar a carne de cañón para el mundo laboral? ¿qué función cumple la universidad en este ámbito? En la oferta laboral de un país cuya economía consiste en servicios y turismo, los puestos que venían siendo desempeñados por técnicos provenientes de la Formación Profesional, son ahora ocupados en muchas ocasiones por universitarios que han pasado años hacinados en las universidades de la época de la burbuja, estudiando unas carreras que ahora no pueden aprovechar como pensaban. Esto hace preguntarse a mucha gente si realmente no será más práctico hacer un curso a distancia como por ejemplo los de la conocida CEAC.

    Isaac Asimov, conocido divulgador científico y escritor de ciencia-ficción, autor de la frase que encabeza el artículo, opinaba que la educación tradicional tenía un excesivo carácter impuesto: todo el mundo ha de aprender lo mismo, en el mismo lugar y al mismo ritmo, sin tener en cuenta los gustos, las necesidades y las capacidades de cada alumno. Asimov venía a decir que por encima de un mínimo necesario para asegurar una base educativa común, debería existir un punto en donde fueran las circunstancias de cada persona las que decidieran la línea futura, sin estar constreñidos por los actuales rígidos patrones educativos.



    El educador y escritor Sir Ken Robinson, opinaba unos años después de forma similar. Para él, la educación sigue unos patrones obsoletos, originados en la época de la Revolución Industrial y orientados a formar a la gente en las áreas más técnicas, dejando la parte más creativa y artística en segundo lugar. Robinson critica que actualmente en las escuelas se forma a los alumnos para desenvolverse en entornos ordenados y predecibles, donde las matemáticas ocupan un papel primordial. Sin embargo, es cuando ocurre lo inesperado y los planes se vienen abajo —como en la crisis actual—, cuando hay que usar esa parte creativa e imaginativa actualmente menospreciada, para salir del atolladero.



    El todo caso, cualquiera de los que hemos recibido educación pública en los últimos 40 años podemos coincidir en que ésta no se corresponde adecuadamente con lo que posteriormente, en el mundo adulto y laboral, nos encontramos. Durante la Transición, con el advenimiento de las nuevas fuerzas políticas, se transmitió un optimismo que esas mismas fuerzas políticas destrozaron con su mal ejemplo. En el ambiente laboral, el caciquismo, el peloteo, la sumisión y el nepotismo, conceptos que no entraban en ninguna asignatura, son sin embargo una norma excesivamente necesaria para desenvolverse.

    Nos vendieron un mundo en el que la lógica, la educación y el respeto entre iguales debía ser la norma. Pero la diferencia con el mundo que uno se encuentra cuando acaba la formación académica es de tal calibre, que difícilmente se puede evitar pensar que de lo que se trataba —y probablemente se trate— en el fondo, es crear a marionetas al servicio de unos intereses que poco tienen que ver con nuestro desarrollo personal.

    Ahora bien, lo queramos o no, ese es el mundo que nos ha tocado vivir. Lamentarnos no sirve de nada, y es necesario conocer cómo funciona y cuales son esas normas reales que nadie nos ha contado, para encaminar nuestra vida lo más cerca posible de nuestros objetivos y nuestros sueños.

    Los títulos oficiales en España tienen el mismo valor que algunos artículos de la Constitución Española de 1978. Aquellos que defienden la igualdad de los ciudadanos, por ejemplo. Ambos casos son igualmente oficiales y defendidos por el Estado, pero los problemas que estas afirmaciones adolecen en su realización práctica, responden a una laxitud legal y formal que se arrastra desde sus orígenes, a la que las instituciones oficiales y empresas se acogen para lo que les interesa. Como consecuencia, los títulos apenas tienen mayor valor que para establecer filtros en convocatorias, normalmente de puestos por debajo de la capacitación teórica de lo que se exige.

    En definitiva, dentro de los engranajes del funcionamiento de la sociedad, los títulos son necesarios y hasta cierto punto convenientes. Pero se ha de tener muy en cuenta que por ellos mismos, no te aseguran absolutamente nada. Es en tu día a día laboral, donde vas a forjar tu futuro, y donde te van a ser necesarias todas las aptitudes posibles. Estas las habrás obtenido probablemente durante tu vida académica, pero con toda seguridad que te serán necesarias muchas otras —seguramente, inconexas con tu formación anterior— si no deseas verte arrollado por la realidad.

    domingo, 26 de mayo de 2013

    El modelo productivo

    Recortes, impuestos, subvenciones, déficit, parece que la principal discusión sobre economía que mantienen la sociedad y los políticos se reduce a una mera cuestión algebraica de quitar aquí o bajar allá. Obviedades como que para reducir el déficit habrá que aumentar los ingresos del Estado. Y propuestas tan simples como la de aumentar impuestos.

    El problema es que si al mismo tiempo se bajan sueldos a empleados por cuenta ajena y a funcionarios, el consumo se paraliza, por lo que acabará afectando también a autónomos y empresas. Si estos como consecuencia deciden bajar más los sueldos, nos veremos envueltos en una espiral que no nos lleva a ninguna parte. Bueno, puede que nos lleve, aunque sea cargándose la economía, únicamente a cumplir con las exigencias europeas y los acuerdos que con sus dirigentes, nuestros políticos hayan tomado.

    Si por el contrario se decidiera bajar impuestos, como recientemente se ha propuesto (otro político igualmente responsable del desaguisado, que opina desde una cómoda y oportunista posición), el consumo podría aumentar y se lograría un aumento de los ingresos del Estado (a través de impuestos como el IVA). Pero todo dependería en última instancia de lo que decidan hacer los consumidores, y dejando al Estado sin capacidad para tomar las decisiones adecuadas.

    No este Estado, claro, sino otro, ya que por parte de éste han venido «soluciones» y «Planes E» ideados por unos políticos que llevan décadas en sus partidos influyendo y tomando las decisiones que nos han llevado a la actual situación. Esperar que de esos mismos políticos venga la solución es de locura.

    Todo el mundo habla de el, pero nadie plantea maneras de cambiar el modelo productivo, ese modelo que hasta ahora no ha sido capaz de ir más allá del turismo de país de segunda fila, o del negocio de la especulación inmobiliaria. Este es el verdadero problema al que España se enfrenta como país. Y no lo hacen porque o bien no tienen ni idea, o porque no les interesa. Seguramente por las dos cosas.

    Uno de los aspectos de ese necesario cambio de modelo sería precisamente, el de evitar que gente tan incompetente acabe al frente del Estado y se perpetúe durante décadas. Y mientras, las abarrotadas Universidades no saben qué hacer con los talentos que, sean pocos o muchos, han de tropezarse con la privilegiada competencia de los familiares de políticos y empresarios influyentes. El resto de empresas han de salir de España para triunfar, una y otra vez.

    En la red se pueden encontrar algunas propuestas para cambiar ese modelo productivo basadas en la experiencia en otros países y en estudios algo más razonados. Mejor que continuar dando bandazos otros 30 años, por lo menos. Y si además vemos que estas propuestas de solución tienen puntos coincidentes, indica que ese razonamiento no debe ir muy desencaminado.


    «La Revolución Industrial Oculta»


    Gerardo Ibáñez, un ingeniero industrial con dilatada experiencia en varios proyectos internacionales, dice lo siguiente en una entrevista (ver fuente):
    ... un país no sube los salarios porque es rico, sino que si sube los salarios se hace rico.


    «El informe que debería avergonzar a España»


    Gerardo Sánchez, director adjunto de El Confidencial y especializado en periodismo económico comenta que:
    La economía sumergida -al contrario de lo que suele creerse- no es la causa de los problemas de insuficiencia fiscal de España (sólo Irlanda recauda menos en la Eurozona), sino la consecuencia. Es el modelo productivo quien determina el nivel de economía golfa, y no al revés.

    Los países que ahora «obligan» a nuestros gobernantes (realmente lo hacen por pura comodidad) a tener una economía que ahoga al ciudadano, en su momento optaron por caminos completamente distintos a los que ahora nos abocan a tomar:

    Subir los salarios permitiría aumentar los impuestos y aumentar el consumo, lo que igualmente beneficiará a la empresa privada y a todo el sistema económico, reduciéndose la economía sumergida, aumentando igualmente los ingresos del estado. 

    Pero esto no se hará por varias razones: una porque requiere de plazos mayores. Otra porque sería reconocer la importancia de aquellos que ahora tan sólo quieren utilizar para exprimir. Y otra porque seguramente, tendrían que bajarse ellos los sueldos.

    Más sobre el asunto

    lunes, 6 de mayo de 2013

    Las claves de la política

    «La libertad no hace felices a los hombres; los hace sencillamente hombres.»
    Manuel Azaña (1880-1940), político español


    Rajoy, en actitud improcedente,
    dada la situación
    Según el reciente «barómetro» del CIS, la clase política ha pasado a ser uno de los mayores problemas que preocupan a la sociedad, por delante incluso del terrorismo. La Corona, día si y otro también, aparece en los medios relacionada con asuntos turbios. En la Unión Europea, países como  Grecia o Chipre están siendo prácticamente expoliados por la llamada «Troika», sin importar las consecuencias sociales de las medidas que se adoptan. Todo, para solucionar una deuda contraída en tiempos en los que los políticos utilizaban la demagogia para prometer un progreso falso, que muy pocos durante aquel tiempo se preocuparon, o no se atrevieron, en desmentir.

    ¿Es esto normal? ¿cómo es posible que todos los políticos en prácticamente cualquier país sean considerados una lacra social? ¿para que sirven las instituciones públicas políticas? ¿qué hace Europa?

    Me niego a dar explicaciones del tipo «no gobiernan los míos». Así es como llevamos haciendo en España durante más de 30 años, para acabar como estamos ahora. Como ciudadano, he intentado deducir a modo de tres puntos concretos, cuales son esas claves de la política que nadie se ha preocupado en contarnos. Vean qué les parece:
    1. Para que uno mande, ha de haber otros que le obedezcan: 

      Puede parecer una perogrullada, pero creo que la gran mayoría de las veces nadie, o muy pocos, se dan cuenta de esta circunstancia. El cacique del pueblo, el político corrupto, el sindicalista aprovechado o el empresario borde y sin escrúpulos, están en sus puestos gracias a que tienen al suficiente número de gente que le ríe las gracias y les hace los favores. Es la consecuencia de no saber hacer nada más, que cambiar el color del cacique de turno.
    2. Cualquier persona defenderá en primer lugar, sus propios intereses.

      Es completamente normal que cualquiera de nosotros defienda sus propios intereses, los de su familia o tal vez, los de su entorno más cercano. Se tiene la peculiar creencia de que una persona, sólo por estar puesta a dedo en un cargo público por el partido que hemos votado, no va a hacer exactamente lo mismo. Luego la gente se sorprende, pero lo cierto es que no tenemos el más mínimo control sobre las personas que están al frente del Estado. Un político cualquiera defenderá con uñas y dientes su modo de vida. Mentirá si es necesario, y utilizará todos los medios que los ciudadanos pagamos con nuestro dinero, para colocar a sus familiares, amigos y personas que le convengan. Como haríamos cualquiera de nosotros si las cosas se pusieran difíciles.
    3. La necesidad y la libertad son opuestas, aunque complementarias

      El altruismo se da principalmente cuando las personas que lo realizan, tienen todo lo que cada uno entienda por necesidad, satisfactoriamente cubierto. Muy difícil será que, por el punto anterior, una persona decida sacrificar algún aspecto de su trabajo o los estudios de sus hijos, para que sean otros los que lo disfruten.

      Las personas decidirán en función de sus necesidades, cuanto mayor sean estas. Esto tiene su lado bueno y su lado malo. El lado malo es que su decisión estará condicionada a su situación particular, y por tanto, no será válida para otras personas en otras situaciones. Una persona con necesidades no debería según esta premisa, tomar decisiones políticas. El lado bueno de la necesidad es que ésta, es un punto de conexión muy fiable con la realidad. Toda persona con necesidad sufre directamente las consecuencias de sus decisiones, o las decisiones de sus representantes. Por tanto, la relación entre los grados de libertad y los factores que crean necesidades a nuestros políticos, es un pilar básico del que depende todo el sistema.
    El «mandato representativo» que la actual Constitución Española otorga a nuestros diputados, cumple la función según dice nuestra Carta Magna, de dotarles de «libertad de elección». Si esto fuera así sería estupendo. El problema es que esto no se cumple, ya que esta supuesta libertad de voto se ha convertido en «esclavitud de partido», al ser estos diputados elegidos por los respectivos jefes, teniendo con ellos una relación de sumisión descrita en los puntos anteriores.

    Por tanto, dicha «necesidad» de agradar para permanecer en su puesto, es muy «efectiva» para seguir al pie de la letra las ordenes de su grupo político, pero quedando estas al margen de las necesidades reales de los ciudadanos, que no pintan nada en este asunto. Que los representantes han de tener una capacidad económica holgada para que sus decisiones no estén condicionadas por sus necesidades en este campo, es correcto, pero las necesidades y las consecuencias de sus decisiones políticas deberían estar sometidas a juicio de los ciudadanos a los que representa, no a los de sus jefes de partido.

    Merkel, celebrando
    la supremacía germana
    Mientras tanto Europa, no es más que una reunión de líderes políticos que pugnan por el poder que ellos mismos se han inventado. Pueden hacer lo que quieran con los Estados a los que representan, si estos les dejan. Merkel, si tiene que rendir cuentas a alguien no es a Europa, sino al Tribunal Constitucional de su país. No tiene la culpa de que los gobiernos del resto del continente modifiquen su constitución y acepten los acuerdos que les proponen. Lo que si que tengo muy claro es que estos acuerdos que tomen, serán los que más les convengan a ellos. ¿De verdad esperaban otra cosa?

    Enlaces:

    miércoles, 14 de noviembre de 2012

    El error informático

    ¿Se equivocan los ordenadores?, ¿por qué la informática tiene esa mala imagen?, ¿por qué se achacan con total naturalidad errores graves a «errores informáticos»? ¿por qué no se solucionan? ¿acaso los ordenadores toman decisiones por su cuenta, como en las películas? ¿que clase de ciencia es la informática?

    Algunas personas (paradójicamente suelen ser las no especializadas en informática) opinan que esta área de la ingeniería no es una «ciencia exacta», y que por ello la programación de estos dispositivos esta sujeta a ambiguos vaivenes político-sociales. Si bien puede haber algo de cierto en esto, no es debido a la propia tecnología en concreto.

    El Mark II (1947) fue un proyecto construido en la universidad de Harvard y financiado por la Marina de los Estados Unidos. En su diseño y construcción participaron algunos de los mejores ingenieros y científicos del momento, tras la Segunda Guerra Mundial.  
     
    Hasta ese momento estas máquinas eran fiables y totalmente precisas, y sobre todo, hacían lo que se les pedía. Por ello, se utilizaban para tareas que requerían de gran seguridad y precisión, como trayectorias balísticas y órbitas de vuelos estratosféricos. Pero un día, el Mark II dejó de responder como se esperaba. No es dificil imaginar la sorpresa que experimentarían los científicos que lo manejaban, al comprobar como un ordenador matemáticamente preciso hasta ese instante, se «equivocaba».

    La causa del error no fue que el programa hizo algo distinto para lo que estaba concebido. El Mark II no realizaba muchas operaciones (comparado con los actuales), pero las que hacía obedecían a un determinismo completamente científico. Cada línea de código debería estar validada según la lógica matemática, y debia ajustarse a la arquitectura física del ordenador, compuesta de circuitos electromecánicos regidos por las leyes de la física.  
     
    La causa del error fue ni más ni menos que una polilla. Un «bicho», bug en inglés. Al introducirse una de ellas en la enorme circuitería del voluminoso Mark II, impidió el funcionamiento de uno de sus miles de aparatosos relés electromagnéticos, que en los albores de la ingeniería informática, formaban la mayor parte de su interior. Desde entonces, cada «sorpresa» que dan los programas informáticos se le denomina como bug. Por lo mismo, depurar un programa se traduce en inglés como debugger (quitar los bichos).

    La informática ha evolucionado hacia algo muy distinto de un proyecto científico y tecnológico como empezó siendo, como tampoco la propia Internet se parece a lo que en su día se pensó. Los programadores ya no son exactamente matemáticos o físicos, son en algunos casos, simples aficionados autodidactas. Los equipos se fabrican en serie, en abarrotadas fábricas en China, y las motivaciones que mueven a todos ellos son muy distintas de las de aquellos profesores de universidad, científicos y militares. Y por supuesto, los errores informáticos no son causados por «bichos».
     
    Para entender lo que le ha pasado a la informática propongo explicar otra rama de la ingeniería: la Arquitectura. La Wikipedia la define al mismo tiempo como «Arte o técnica». Qué duda cabe que tiene algo de ambas. Para diseñar un edificio, hay que tener en cuenta la resistencia estructural del mismo, lo que implica el cálculo matemático de resistencias, tensiones, presiones y todo un gran número de parámetros físicos. Para su funcionalidad, hay que tener un gran conocimiento del entorno social y de los usuarios. Para su estética, hay que tener una sensibilidad y gracia especial. En resumen, la Arquitectura se compone de varias capas, desde la basada en la propia realidad fisica, hasta el más puro arte conceptual.
     
    Con la informática es muy similar, con la diferencia que la gente no se mete dentro de los ordenadores y no existe el riesgo de que al derrumbarse, queden sepultados dentro de ellos. Por ello, nadie en su sano juicio dejaría en manos de una PC clónica con W95, el cálculo de la trayectoria de un satélite orbital, o la gestión de un sistema de monitorización médica a enfermos graves. Sin embargo, la informática se utiliza, y bastante, en estas áreas, lo que pasa es que los criterios de calidad y márgenes de error que se utilizan en estos sistemas, no tienen nada que ver en absoluto con los de «ir por casa». A pesar de la lógica aplastante de este argumento continúa existiendo una gran confusión con este asunto.
     
    Como se ha visto, la informática parte de leyes físicas, ecuaciones matemáticas y proposiciones lógicas, básicamente. Todas ellas ciencias exactas. Sin embargo, su evolución y mejora de procesamiento, la ha llevado a realizar programas más complejos y para funciones muy diversas. Los programadores han de tener cierto «toque» personal, que en algunos casos podría considerarse alguna forma de arte. Y esto es debido a que los ordenadores no tienen que tratar únicamente con fórmulas matemáticas, sino que han de dedicarse a cosas como la llamada «interfaz gráfica de usuario».
     
    Los recientes sistemas operativos dedican una gran parte del tiempo en el procesamiento de gráficos y en organizar la información para que el usuario sin preparación pueda utilizar un computador, algo que en los primeros años no era necesario, ya que antes de la aparición del ordenador doméstico, sus usuarios asumían que debian conocer las herramientas y adaptarse a ellas, y no al revés (cuando aprendemos a conducir un coche nos adaptamos su funcionamiento, y no al contrario).
     
    Con los nuevos entornos gráficos iniciados por Apple en 1983, los requerimientos de consistencia lógico-matemáticos no eran los mismos que con los computadores dedicados al cálculo matemático y cuya forma de comunicarse era mediante tarjetas perforadas. Ahora lo importante es que el usuario tenga un escritorio con iconos bonitos. A partir de este momento el computador se convirtió en un producto comercial, alejándose de su pasado y comercializandose aún sabiendo que su código estaba sin verificar acorde a criterios científicos (es muy caro hacer esto), o directamente estaba repleto de errores (los Windows 95~XP). Sabían que al usuario no le iba a importar, bien por lo cool que era su producto, o bien porque se lo habían pasado en un DVD «pirata».
     
    La excepción a esta situación podría ser el sistema UNIX, un SO (sistema operativo) creado por dos científicos del MIT. Este SO funciona como un reloj, es preciso y siempre hace lo que ha de hacer y lo que se espera de el, salvo ciertas tolerancias presentes en todo proyecto de ingeniería. Basándose en el han surgido otros SO que han heredado parte de su eficacia, pero al que le han añadido la mencionada interfaz de usuario personalizada a criterio de los programadores (Linux, Mac OS X).

    Por tanto, el error informático no es debido a un «defecto», o a una «imprecisión» o característica propia e inherente a la informática. Ni tampoco es ineludible. Por el contrario, los problemas típicos de la informática son debidos a la introducción de criterios alejados de su naturaleza, fundamentalmente los comerciales.

    Allá donde los criterios de programación pasan por filtros distintos que los de la lógica o la propia construcción física, hacen que la informática pierda su caracter de ciencia y no se le pueda exigir la precisión que se pueda esperar de una de ellas. Salvo que se refleje en el contrato comercial, claro.
     

    Enlaces

     

    martes, 11 de septiembre de 2012

    Guerra Samsung vs Apple, o la innovación engañosa

    Comparativa Apple-Samsung
    (Fuente: Cadena SER)
    Es noticia estos días que un jurado de California ha sentenciado que "Samsung copió a Apple". La conclusion que pretenden transmitir algunos medios es la de que "Jobs tenía razón". Pero, ¿la misión de jueces y jurados es la de otorgar victoria moral dando la razón postuma a alguien, o es la de ser objetivo en la resolución de una acusación presentada de una forma concreta y ante la existencia (o ausencia) de una serie de pruebas, dentro de un marco legal preexistente? Desde luego, pienso que está más cerca de lo segundo.

    No obstante, tampoco sería sensato obviar que esta resolución judicial, pone sobre la mesa diversas cuestiones importantes sobre el mundo empresarial actual, y cómo la tecnología está cambiando los modelos competitivos y la sociedad.
     

    Las patentes

    Los registros de patentes se idearon en una época en la que las ideas o conceptos no podían transmitise con la gran rapidez ni facilidad con las que ahora es posible realizar. Sería una cuestión demasiado larga de abordar en este artículo, pero hay que señalar que hasta ahora las patentes consistían principalmente en el registro de productos completos, con la inclusión de planos detallados y descripciones más o menos complejas de la funcionalidad del producto.

    En los últimos tiempos, desde la proliferación de las nuevas tecnologías y la mejora en las comunicaciones, la industria se ha dedicado a proteger su negocio y buscar los tan asiados (a la vez que perdjudiciales) monopolios a base de patentar todo tipo de cuestiones anecdóticas (pellizcar la pantalla, recorrer una lista, rotar un documento, etc). En definitva, las empresas de tecnología, sobre todo las relacionadas con los dispositivos portátiles, están utilizando un anticuado modelo legal de registro de la propiedad intelectual como herramienta estratégica comercial, de dudosa utilidad al usuario.

    Muchas de las patentes que Apple ha presentado en su denuncia frente a Samsung son de este tipo, y se puede decir que son una foma de utilizar los sistema legales para alcanzar las mayores cuotas de mercado posible. No es la primera vez que Apple la utiliza, ni es desde luego, la única empresa que lo esá haciendo. La propia Samsung también ha denunciado a Apple, así como Motorola a Blackberry, y otros casos más.
     

    La innovación

    Otra de las conclusiones que algunos medios deducen de esta resolución judicial, es la de que Apple innova, y Samsung no. Esto sólo se puede entender si reducen (de forma completamente irracional a mi entender) las trayectorias de ambas empresas a este único hecho.

    Samsung es una empresa puntera en su campo tecnológico, es lider mundial en fabricación y venta de pantallas gracias entre otras cosas, a sus innovaciones en este campo. Es más, es proveedora de la propia Apple, la cuál, a pesar de ser vendedora de hardware, muy pocos de los componentes que utliza en sus equipos son ideados por ella. Entre otras empresas que si que son innovadoras en tecnología además de Samsung y que también proveen a Apple, destaca la japonesa Sony.

    Apple ha destacado por aplicar de forma diferente dicha tecnología, y sobre todo, en la de aumentar la imagen de "valor añadido" de sus productos. Es decir, salvo en sus inicios con los computadores personales, la vuelta de Jobs a la empresa no ha implicado el desarrollo de nada que no existiera previamente, simplemente le ha cambiado la apariencia y lo ha acompañado de una campaña de imagen, eso si, revolucionaria. Apple ha innovado en marketing, no en tecnología.

    QTek S100 (año 2005)
    Por ejempo, el iPod muchos consideran el "primer" reproductor de MP3, cuando realmente fue el MPMan el primero de ellos. De forma similar, el iPhone no fue ni con mucho, el primer "smartphone". La primera empresa que unió los mundos de las PDA`s (dominada por Windows Mobile) con el de la telefonía (con Nokia y Motorola al frente), fue la empresa británica QTek (adquirida posteriormente por HTC). De nuevo, el concepto de "tablet" actual es poco más (o menos) que los tablet PC que Microsoft desarrolló orientados al mundo corporativo, pero adaptados al usuario "estandar" y un entorno más doméstico. La diferencia de los tablet PC con los de ahora, es que aquellos eran ordenadores completos de propósito general y los actuales son apenas algo más que ordenadores de mano con pantalla muy grande.

    Con el sistema de patentes descrito, es muy difícil que una empresa no "copie" alguna de las características que otra compañía haya implementado previamente. Esto no significa que haya copiado el desarrollo de dicha idea, tan sólo su apariencia. Por otro lado, Microsoft ha cambiado su anterior interfaz de escritorio  por el nuevo sistema "Metro" que va a utilizar en los terminales móviles. La diferencia estética es clara, aunque funcionalmente es prácticamente lo mismo. Que los iconos sean monocolor y de forma cuadrada no creo que sea impedimento si llegará el caso a que Apple quisiera presentar otra demanda por cualquiera de las multiples y variopintas patentes que ha acumulado.

    ¿Cuál es la diferencia entre Windows Phone 7/8 y el sistema operativo Android que Samsung utiliza en sus dispositivos? Sobre todo, la cuota de mercado que le quitan a Apple. Que Google/Samsung ha copiado la estética de los productos de Apple es tan obvio como seguramente irrelevante. La cuestión importante es si el resultado es mejor o peor para el usuario, algo en lo que es este el que ha de tener la última palabra. No un juez.

    Enlace relacionado:

    domingo, 17 de junio de 2012

    La otra cara de la crisis

    Burbuja de ladrillos
    (Burbuja de ladrillos)
    ¿Era similar la situación en cada país antes de la crisis? En función de esta premisa, ¿en qué medida la crisis ha afectado por igual a cada uno de ellos?. A pesar de la creación de la Unión Europea, lo cierto es que ésta tan sólo se ha materializado en una unión monetaria que dejó al libre albedrío de cada país, cómo gestionar los fondos de cohesión que recibía.
     
    Debido a esto y a las peculiares características y costumbres de cada país, muchos de estos fondos no se han destinado a mejorar la capacidad industrial ni la productividad, más bien han ido a parar a la creación de unas infraestructuras de comunicaciones que permitieran de forma fluida el libre comercio con los países productores como Alemania, y que además sus bonitos coches pudieran circular adecuadamente por las playas del mediterráneo.

    Si nos remontamos a la entrada en el €, muchos podremos recordar la fiebre de inversiones que se sucedieron para realizar presuntamente blanqueos de capital. Todo el dinero negro que había en pesetas se podía perder con la llegada de la nueva moneda comunitaria. Una de estas inversiones fue principalmente la de bienes inmuebles: así empezó la burbuja inmobiliaria española.

    Claro, este dinero había que recuperarlo. Esto explicaría los aumentos del 50% del precio de la vivienda, que de un año para otro se convirtieron en habituales. Se inició así una carrera de crecimiento ficticio que todos ya conocemos: el paro disminuyó, la inmigración aumentó, los créditos se concedían indiscriminadamente, el consumo se disparó. Unos ganaron mucho dinero, otros creyeron que eran ricos, sin serlo en absoluto. El Estado tenía dinero para todos: subvenciones a «grupos culturales», sanidad «gratuita», privilegios para los cargos públicos y sus amigos, 400 € por el morro, miles de representantes laborales liberados, etc. «España iba bien», la demagogia funcionaba a las mil maravillas, el dinero «fácil» huía a los paraísos fiscales a toda velocidad mientras los políticos miraban para otro lado. Ganó Zapatero, nos fuimos de Irak y por fin daba gusto ser español. Lástima que durase poco.
     
    La crisis crediticia en los EUA acabó con todo esto, en la medida los bancos y entidades financieras europeas habían invertido ciega e incongruentemente en productos financieros de aquel país. Y en España nos afecta de forma diferente al resto, ya que no sólo no se ha desarrollado ningún modelo productivo alternativo, sino que la base del crecimiento ha sido una mentira que nos hacía creer que sólo por tener una mal llamada democracia, nos hacía más listos, más altos, y más guapos. El crecimiento sólo lo ha sido de población, de una que ahora va a tener que emigrar. La sociedad continúa más que nunca pendiente del fútbol o de los programas de cotilleo; la educación no ha hecho más que empeorar; la ciencia, la investigación y el desarrollo tecnológico han sido ridículos. ¿Hay alguna forma de continuar como funcionábamos hasta ahora?, yo no la veo por ninguna parte.
     
    ¿Es la austeridad una solución? Desde luego que mejor que el despilfarro habitual hasta ahora sí. Sin embargo, aunque podrá ayudar a rescatar a los bancos, aplicada sistemáticamente y en ámbitos como educación o investigación, es totalmente perjudicial para mirar el futuro con garantías. Y no es lo adecuado para reactivar la economía ni reducir el paro.

    Hay quien dice que hay suficiente dinero para paliar la crisis sin recurrir a estos métodos socialmente traumáticos: que si los clubes de fútbol pagaran sus deudas, que si metieran a políticos y banqueros en la cárcel y devolvieran el dinero enviado a paraísos fiscales, etc. Es cierto. Desde luego que tendrían que pagar todos los culpables antes que los ciudadanos, pero esa cuestión está hoy en día muy complicada. Pero sobre todo, es demasiado tarde para plantearla.
     
    No nos sorprendamos ahora si se crean fondos de rescate, se reducen las subvenciones y se instaura el copago. Nunca hemos hecho nada para tener un sistema político que nos permita decidir en estos asuntos. La sociedad española lleva conformándose con lo que le dan los políticos de uno u otro color durante 30 años. Ahora en cuatro días no se va a solucionar esto, y además, el partido actual ganó con mayoría absoluta, gracias a la propia sociedad. Es lo que hay, y lo que ha habido siempre: desigualdad, pelotazos, enchufismo y mamoneo.
     
    La cuestión es: suponiendo el caso hipotético de que pagaran todos los culpables, devolvieran el dinero, se perdonara la deuda, se expropiaran viviendas y se alquilaran con precios asumibles, etc., etc., ¿qué hacíamos después? ¿cuanto podríamos aguantar con esa situación? Es decir, estas medidas solucionarían la crisis social actual, pero en cualquier caso ya no podríamos continuar con el modelo productivo que se tenía, ni llevar el mismo nivel de vida que hasta ahora. Por tanto, el  verdadero problema de la crisis es que nos está obligando a mirarnos al espejo cómo país. Nos fuerza a retrotraernos a niveles de los años 70, los de la España de «Sol y Playa», caciquil y atrasada, que no creo que nos guste a la mayoría.

    Por tanto, tampoco le encuentro mucho sentido que algunos grupos tan sólo se paren en la superficie, se limiten a la protesta, a reivindicar más demagogia y no planteen el verdadero problema de fondo, que es el de encontrar un camino alternativo a través de reformas profundas necesarias, no sólo a los políticos, si no sobre todo a nosotros mismos como sociedad civil, para no pasar por estos o similares errores de nuevo.

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    sábado, 16 de junio de 2012

    La crisis del disparate

    Con todo esto de la crisis actual y sus recortes para poder satisfacer la deuda «del Estado», parece que no nos acordamos que todo empezó con aquello de la crisis «del crédito» o de las hipotecas subprime. No sería de extrañar que todo fuera un desvío de atención por parte de los grandes medios para una vez más, enfocar nuestra atención fuera de los verdaderos problemas.

    Al parecer, pese a las alarmantes voces neoliberales que señalaban el despilfarro del Estado como el problema,  el reciente rescate al sistema financiero Español viene a demostrar cuál era su auténtico origen. El que en la legislatura anterior calificaban como el «sistema bancario más fuerte del Mundo» ha acabado desplomándose, en otra clara "zapaterización" de la realidad que imita a marchas forzadas el actual presidente del gobierno.

    Sin ánimo de sumergirse en aburridas y técnicas cuestiones económicas, el problema se podría resumir de forma muy breve de la siguiente manera: el origen de la deuda de un país puede ser pública (la contraida por el Estado) o privada (por entidades privadas). Y esta deuda puede ser interna o externa. La que está causando la crisis actual (y al decir actual es la de los últimos meses, o semanas), es la deuda del Estado o deuda pública. De ahí las voces alarmistas que aclaman una reducción del gasto público. Pero lo que ignoran de forma bochornosa estas voces es que gran parte de esa deuda pública ha sido contraida debido a las inyecciones de capital para los rescates bancarios, como viene sucediendo desde la creación del FROB, con Zapatero de presidente. La deuda pública es debida en gran parte a satisfacer la deuda privada. En este sentido encuentro incomprensible que desde los representantes de algunos grupos defiendan un «recorte profundo, radical y veloz del gasto público». Un poco exagerado, ¿no?

    Está claro que el gasto público en asuntos como el patético «Plan E», no han servido para nada. Y está claro que es admisible criticar muchos aspectos de cómo funcionan la sanidad pública o el gasto en educación, pero lo cierto es que aunque pudieran considerarse como un problema, no son las causantes de la crisis. Y en todo caso, también habría que considerar otros aspectos como los gastos de los cargos publicos en sueldos, coches y todo un sin fin de privilegios que aunque tampoco son causa de la crisis, pueden y deben ser, objeto de crítica. Y esto sin hablar de la corrupción, que merece un trato aparte.

    Y el problema de la deuda privada no es por su tamaño, si no por la capacidad de líquidez o capacidad para satisfacerla dentro de los plazos. Esto significa que aunque un país como Alemania tenga una mayor deuda, tiene sin embargo una mayor capacidad para devolverla. Esto es, es más productivo. Esto significa que su PIB (producto interior bruto) es mayor, y posee por tanto una mayor capacidad de autofinanciación como país.

    Las formas por las que un Estado puede financiarse y saldar dicha deuda son básicamente (fuente: Wikipedia):
    1. Impuestos y otros recursos ordinarios (precios públicos, transferencias recibidas, tasas, etc.).
    2. Creación de dinero, mediante un proceso de expansión monetaria.
    3. Emisión de deuda pública.
    La emisión de deuda pública en forma de bonos, letras y productos de este tipo, no está teniendo mucho éxito debido a la falta de confianza e interés de los inversores. La creación de dinero se ha de descartar, ya que con la unión monetaria esto no es posible (por este motivo se está llegando a hablar de la salida del € de paises como Grecia), salvo que como ha ocurrido, la propia Unión Europea se haga cargo de la cuestión bajo una serie de condiciones. El problema es que la única sálida que les queda a estas contrapartidas para poder exigir la devolución de la deuda es la nº1, o sea, la financiacion a costa de los ciudadanos, en la que no podemos esperar que nuestros representantes políticos aporten mucho de su propio trabajo.

    Por tanto, para que nuestras empresas tanto públicas como privadas sean más productivas y podamos tener una mayor capacidad de devolución sin necesariamente tenerlo que coger de sueldos o impuestos, lo necesario es una mayor inversión en investigación y tecnología, así como en educación, justo lo contrario que se está haciendo o que se va a hacer, que son recortes en I+D+I y bajar los sueldos a los trabajadores (aunque bien es cierto que esto es un plan a largo plazo).

    En definitiva, para que el Estado pueda devolver una deuda de la que no es causa, ha de recurrir a los que se supone que somos sus soberanos (de ahí lo de deuda soberana), aunque carecemos de dicha capacidad para tomar decisión alguna, salvo en la de elegir a los que ahora toman estas medidas, controlados por la Unión Europea. Un auténtico disparate.

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    lunes, 4 de junio de 2012

    Recordando los inicios de la crisis

    Euros¿Es la deuda la causa de la crisis o es esta la que ha causado el déficit público?.   Para refrescar la memoria y no aburrir demasiado, en el vídeo al final del artículo, John Bird and John Fortune nos lo explicaban de una manera muy sencilla y amena hace ya cuatro años.

    Por resumir, todo empezó cuando Alan Greenspan (presidente de la Reserva Federal o FED) decidió, sin que nadie le preguntara, limitar los intereses que los bancos podían cobrar por sus préstamos. Dicen que era por preocuparse de la gente sin ingresos, para que no tuviera que verse ahogada por préstamos a un gran interés.
     
    El resultado, que nadie se preocupó en comprobar, limitar, ni regular (ni políticos, ni el FED), es que los Bancos y todo el tinglado de alrededor (agencias de valoración, etc), se buscaron la vida para mantener los ingresos (como la mayoría de nosotros hubiera hecho, todo hay que decirlo). El problema es que traspasaron cierto límite ético a la hora de llevar adelante las «habituales» practicas comerciales. Especularon, y no contentos con ello, mintieron, manipularon, estafaron y engañaron, vendiendo sin cuidado ni miramiento productos que no valían ni una décima parte de lo que aparentaban, a inocentes, ignorantes y por qué no vamos a decirlo, estúpidos ciudadanos. O simplemente, ciudadanos que pensaban que las leyes e instituciones estaban para protegerles.
     
    Esto fue en los EUA. En Europa, con un sistema económico aún más compactado e indistinguible del poder político que al otro lado del océano, fue todo mucho más sencillo. A pesar de la jactancia de algunos sectores que critican la ausencia de intervención en la economía de los EUA, y se les llena la boca del sistema «de bienestar» europeo, en este continente sus políticos, completamente conchabados con el sistema financiero, carentes de iniciativa y de legitimidad, habían mirado hacía otro lado mientras se imitaban uno por uno los pasos que desde la otra orilla les decían. Nada les impedía haberlo evitado, pero no lo hicieron porque seguramente participan de ello. Un delito aún peor que el de los bancos.

    domingo, 22 de abril de 2012

    El consumismo

    image¿Es el llamado consumismo una consecuencia inevitable del capitalismo o mercado libre?. Esto puede ser tan cierto como decir que el crimen es una consecuencia de la libertad. ¿Donde está el límite entonces entre esto y la sana competencia, y sobre todo, quien lo establece?

    Parece que el llamado neoliberalismo sorprende de nuevo con otra contradicción. De nuevo, su idea de libertad les lleva al extremo, y por lo que he podido descubrir, convierten al consumismo en una de sus principales doctrinas. El deseo de no intervención en el mercado tiene como consecuencia llegar a admitir cualquier forma de comercialización, incluso fomentarla y elogiarla. Apenas se ponen límites a las técnicas de mercadotecnia utilizadas para lograr que los ciudadanos compren un determinado producto.

    Por supuesto, ninguno de nosotros somos nadie para decir lo que es malo para alguien, esto es cierto, pero ¿y el conjunto de la sociedad? ¿y la medicina o la ciencia? ¿no tienen nada que decir?.  Una cosa es tener límites éticos flexibles, y otra cosa es desear no tener límite alguno. No saber distinguir entre vicio y placer, entre disfrute y necesidad, es ya un problema. Sin embargo, es muy sencillo hacerlo: por ejemplo, la cerveza no es un elemento indispensable para que el ser Humano sobreviva. Tomarse una cerveza un soleado domingo por la mañana en un parque, es un placer. Necesitar ir todos los días al bar a tomarse varias, no. Lo primero es disfrute, lo segundo, un vicio.

    De forma similar, comprarse ocasionalmente lo último en tecnología, o un producto de una determinada marca en concreto, será por regla general, un capricho que podemos tomarnos ocasionalmente. Hacerlo siempre, convertir en una necesidad algo que no lo es en absoluto para subsistir habitualmente, es crear vicio. Si además, hacemos enormes colas días antes de la salida a venta de un producto, que no sabemos bien para qué, ni porqué, pero que necesitamos tener para creernos algo mejores, me atrevería a llamarlo enfermedad. Por creer que comprando un buen producto que no sea mediocre, vamos a dejar de serlo nosotros.

    Una mujer fumando, símbolo absurdo de la liberación femenina., producto de la propaganda manipuladora.Bien, pues de esta forma han hecho multimillonarias ganancias algunas empresas, en diversos sectores. Empresas que han basado su publicidad en hacer pensar a la gente que van a ser mejores por tener un producto determinado, desde tecnología a automóviles. Y les ha funcionado. Si hay un ejemplo claro de vicio que además de inútil, es perjudicial para el ser Humano pero gracias al cual se han enriquecido ciertas personas, ese el el tabaco. Una de las pocas ocasiones en la que han surgido algunas voces de protesta.

    El marketing o mercadotecnia, surgió como una forma de estudiar las necesidades de la sociedad, de forma que las empresas o iniciativas particulares que mejor las satisficieran, tuvieran mayor éxito. De esta forma, todos salían ganando. Todo el que tuviera algo que ofrecer que sirviera a la sociedad, era recompensado, y a cambio, la sociedad evolucionaba. Sin embargo, según diversas fuentes a las que he tenido acceso, esta situación cambio por completo tras la 2ª Guerra Mundial.

    Los victoriosos Estados Unidos de América se convirtieron a partir de ese momento en los libertadores, en el ejemplo a seguir. Un país que desde sus inicios supo controlar al poder político, pero que nunca aprendió a controlar a su poder económico, se convirtió en el referente mundial y llamada a ser su 1ª potencia. En este caldo de cultivo surgieron ciertos nuevos personajes como los Rockefeller, o instituciones desvinculadas del poder político como la Reserva Federal (FED), que vendrían a decidir el destino de todos los habitantes del planeta.

    Edward Bernays, sobrino de Sigmund Freud e inventor del término eufemístico «Relaciones públicas», para referirse a la manipulación de las masas.Otro de los nombres que intervinieron decisivamente en la configuración actual de la economía global, fue Edward Bernays, sobrino de Sigmund Freud. Edward utilizó lo que había aprendido de su tío para explotar económicamente las debilidades humanas. Se inició así la era del consumismo, por la cuál no era suficiente satisfacer las necesidades de la sociedad, si no que había que generarlas, crearlas donde no las había, convertirlas en vicios. Hoy en día esto continua igual, manifestándose en conceptos como la Obsolescencia Programada o el Diseño Emocional. Debido a estas técnicas los usuarios no consumirán productos ateniéndose a sus necesidades reales, sino en función del ansia económica de las empresas que mejor exploten sus debilidades, en la medida estas prácticas mercantilistas dificultan descubrir cuales son aquellas.

    Volviendo a la pregunta del inicio, esta tendencia de mercadotecnia cada vez más aplaudida no ha existido siempre, como se ha visto. Todo sistema tiene a la degradación, por el simple principio de la termodinámica. Si no se toman medidas, finalmente, todos los defectos que inevitablemente tendrá cualquier sistema que se proponga en cualquier ámbito, acabarán por crecer hasta corromperlo. Estas técnicas de control emocional de las masas como el consumismo, que dificultan la solución de los problemas sociales,  son consecuencia de la dejadez y de la manipulación que la explota, para evitar que se intervenga. Es en estos casos, bien sea a través de la religión, de la política o de la economía,  donde se comprueba cómo el poder busca continuamente nuevas formas de perpetuarse.

    viernes, 11 de noviembre de 2011

    La economía del bien común

    bien común
    ¿Debe estar la economía al servicio de la sociedad?. Si es así, entonces  ésta ha de tener los instrumentos políticos adecuados para poder decidir sobre dicha función. De lo contrario, no hay forma de impedir que la sociedad se convierta en una mera consumidora pasiva, a expensas de los que dominen el mercado.

    Cada vez más gente piensa que el capitalismo actual no es válido, motivo para el que existen fundamentadas razones. El problema es la deriva que puede ocasionar hacía posturas tradicionalmente de extrema izquierda. Por ejemplo, instaurar una economía planificada y la eliminación de la propiedad privada, medidas que serían totalmente nefastas tanto individual como colectivamente, como también demuestran los hechos.

    Desde este rincón se viene defendiendo que el problema no es tanto el capitalismo en si mismo, como el anteponer sus premisas sobre la voluntad democrática de los pueblos (en definitiva, anteponer un sistema económico sobre el político, lo que es una aberración desde el principio). Si se lograra un mercado libre de la siguiente manera, no veo en qué podría ser perjudicial. Más bien parece que al contrario:
    • Compuesto por individuos con igualdad de oportunidad, y un sistema judicial que lo sostenga.
    • Un mercado regulado para impedir cualquier intento por romper estas condiciones en beneficio de unos pocos.
    • Competencia por ofrecer los mejores productos, bajo una reglas decididas por el conjunto de la sociedad a través de los mecanismos adecuados.
    El problema es que  este no es el «mercado libre» que hasta ahora hemos tenido. En los EUA, el mercado libre consiste en que las grandes corporaciones y otras entidades político-financieras, tienen vía libre para influir con toda la fuerza de la que dispongan sobre el poder político. De la misma forma, hacen uso de la libertad que el sistema legal les ofrece, para subyugar con el consumismo (las llamadas «máquinas de felicidad») a la sociedad.

    En Europa, las sociedades apenas disponen de mecanismos políticos de participación. Sus políticos monopolizan el poder. Por tanto, el poder económico de los EUA y todo el europeo que le sea afín, tan sólo tiene que «influir» adecuadamente sobre un puñado de jefes políticos, para tener sometida a la población entera. Con la única excepción de Suiza y recientemente, Islandia. El problema es por tanto, simple y llanamente, no disponer de la suficiente democracia

    Tal vez el primer problema de capitalismo, cuya gravedad está en función de la cultura de la sociedad en concreto, es la no reinversión de las ganancias en la propia empresa o en la sociedad. De esta forma, un empresario puede tener una empresa con éxito, ganar mucho dinero, gastarlo en yates, cochazos y otro tipo de productos más erótico-festivos, y el resto desviarlo a paraísos fiscales. La empresa finalmente acabará obsoleta y quebrará, dejando a sus empleados en paro. Situación que no le importará lo más mínimo al empresario protagonista, ya que podrá volver a comenzar para dejar en el miserable paro de nuevo a muchos ciudadanos y continuar enriqueciéndose. Mientras tanto, la sociedad no sólo no ha recibido beneficio alguno, si no que ha de observar atónita, como su dinero ha ido parar a no se sabe dónde.

    Cada uno puede gastarse el dinero en lo que quiera, dirán algunos. El problema es que esta forma de actuar es completamente incongruente con las propias reglas del sistema capitalista, que consiste en el crecimiento continuo. Si no se reinvierte en el negocio para mejorarlo, para hacerlo más competitivo y en definitiva, más útil a la sociedad (o al bien común), no sirve para nada. Y si encima los poderes públicos y políticos participan de este expolio a la sociedad, entonces ya estamos hablando de un auténtico atentado social. Esto es lo que ha estado ocurriendo con la burbuja inmobiliaria, que no ha generado crecimiento ni productividad real ninguna, y que ahora lleva a millones de ciudadanos al paro.

    En este sentido no es suficiente con tener democracia. Es necesario conocer estos defectos y problemas potenciales para prevenirlos. En el revelador vídeo a continuación, recomendado por un compañero, se proponen una serie de medidas alternativas a este sistema. Está presentado por el autor de la propuesta, Chistian Felber:

    lunes, 8 de agosto de 2011

    Hablemos bien de España (II)


    El Imperio Español


    Un pasado imperialista no tiene buena imagen en la corriente políticamente correcta de la actualidad. Si me permiten opinar los historiadores más expertos que yo en estos temas, todo parece indicar que en su época los imperios eran la forma en la que las culturas más avanzadas se propagaban. Así es como se ha configurado el presente, y muy probablemente, como hoy en día se configura el futuro haciéndose en gran parte a través de la economía (con la diferencia de que en este caso, es sin que lo sepamos). Los imperios difícilmente se sostienen, menos todavía en la época en la que le toco al español. El de Roma cayó, y así lo hizo el español diría que casi por los mismos motivos: una excesiva centralización y jerarquización del poder, la abusiva imposición cultural, y la corrupción política. En definitiva, por intentar sostener un sistema en un momento de la Historia demasiado temprano. Ni tan siquiera hoy en día se puede decir que sea posible.

    Con todos los errores del Imperio Español, también es cierto que en aquella época sirvió de ejemplo e inspiración para lo que vino después, tanto para no cometer sus errores, como para imitar sus virtudes. Sin estos errores, es lógico pensar que el legado del imperio perduraría de alguna forma similar a la Commonwealth Británica,

    • Expedición Magallanes-Elcano: 220px-Azulejo_conmemora_primera_circunnavegacion_mundialPrimera vuelta al mundo (S. XVI): esta expedición española es conocida mundialmente por su Almirante Magallanes, de origen portugués, a pesar de fallecer asesinado por unos indígenas durante la expedición. Tras un durísimo viaje, fue Elcano el que finalmente logro completar la hazaña al mando de la expedición. Esta realidad ignorada por una parte importante de la comunidad internacional, la han convertido en un tópico españolista. No obstante, conviene recordarlo.
    • Primer Imperio económico global (S. XVI~XIX): hablar hoy en día de economía es complicado, no tiene buena prensa. Pero lo cierto es que occidente no sería lo que es si no hubiera sido por estos importantes pasos, que hoy en día todo el mundo olvida. Portugal originó el primer Imperio Transoceánico estableciendo una ruta hacia el Océano Índico conectando la India con Europa, rodeando el Continente Africano. España, a través de la Corona de Castilla, buscando una ruta alternativa se aventuró a una empresa llena de mitos y temores a la que nadie se atrevía, cruzando el Atlántico y encontrándose con América, como todos sabemos. El Mundo pudo disfrutar en una magnitud apenas superada hoy en día, pero mal utilizada,  de los beneficios del intercambio económico.
    • El megaterio de San Fernando: primera exposición paleontológica del mundo en un museo y evidencia del descubrimiento de un vertebrado extinguido (S. XVIII): gracias al buen hacer de los responsables políticos del momento, la paleontología mundial debe a España y a los criollos de Rio de la Plata una excepcional aportación cuyo protagonista fue un simple funcionario de origen valenciano, Juan Bautista Bru de Ramón. Su labor apenas nadie hoy en día la conoce, salvo en los círculos internacionales especializados. Puede que porque fuera valenciano o simplemente porque no existían los mecanismos de mérito adecuados para promover y hacer servir de ejemplo su labor. Hoy en día seguimos igual o parecido.
    • Primera misión científica de paz (S. XIX): el descubrimiento, conquista y colonización del Continente Americano, siguiendo pautas muy similares a las que el Imperio Romano siguió en su Época en Europa transmitiendo la cultura correspondiente, tuvo como consecuencia algo que pocos podían prever en aquellos días: la transmisión de enfermedades. Una de ellas fue la viruela, hoy en día felizmente superada pero que en su momento fue de las más temidas. Una vez se conoció el concepto de vacuna, el problema era transportar dicho remedio para la viruela. A cargo de las arcas del Imperio, España puso en marcha una excepcional expedición para mitigar en la medida de lo posible y haciendo uso de los conocimientos disponibles en aquel momento, llevar la vacuna al continente americano y otras partes del mundo bajo dominio español, para así, salvar miles de vidas. Hoy en día apenas nadie conoce este hecho ni hay escuela en la que lo enseñen.

    Leyenda negra

    El descubrimiento de un nuevo continente fue un reto al que ningún país estaba preparado para afrontar. Era una situación completamente distinta a la que se enfrentaban, y la única referencia que tenían era la expansión del antiguo Imperio Romano. Señalar siglos después los defectos de lo que se hizo al otro lado del océano con los medios de comunicación de aquella época, es algo que cualquiera puede hacer. Con todo, parece que los únicos que recuerdan la llamada leyenda negra española, somos los propios españoles, eternamente divididos y enfrentados.

    • Bartolomé de las Casas, precursor del Wikileaks y originador del mito del Buen Salvaje(S. XVI): pocas personas se dan cuenta de que el fenómeno Wikileaks en lugar de ser perjudicial para los USA, es todo lo contrario, por cuanto muestra la capacidad de autocritica de la sociedad de dicho país, mostrando sus defectos y sombras posibilitando de esta forma su solución. La colonización española no estuvo carente de ellas, como no podría ser de otra forma, y este monje dominico español se esforzó por mostrarlas. Su intención no era demonizar a los conquistadores, sino proteger a los indefensos indígenas. Su labor no cayó en saco roto y Carlos I promulgo las Leyes Nuevas intentando solucionar dichos problemas. Es decir, siendo inevitable que el continente americano fuera descubierto y conquistado,  todo este proceso podría haber sido peor, pero no lo fue gracias a la capacidad de rectificación de los responsables.

    La inquisición

    Sello de la Inquisición EspañolaLo que se conoce sobre la Inquisición Española es otra de las grandes manipulaciones causantes de los complejos por nuestro pasado y por este motivo, uno de los preferidos de ciertos sectores especialmente críticos con todo lo que lleve la etiqueta de «español». La realidad es lejos de ser como dicen algunos, que imaginan que esta institución europea, no solamente española, dominó sin freno a España durante mucho más tiempo de como fue realmente. Algunos hasta piensan que hoy en día perdura.

    • Miguel Servet: descubridor de la corriente sanguínea pulmonar y mártir de la libertad, quemado por la inquisición de Ginebra por defender sus ideas (S. XVI): como pequeña muestra de lo que fue la Inquisición en Europa fuera de España, pero teniendo por añadidura como victima a un científico español, en Ginebra hay un monumento dedicado a este pionero del libre pensamiento, pidiendo disculpas por lo que la Inquisición de aquel país le hizo. La comunidad internacional, ayudada una vez más por nuestros complejos, sólo recuerda a Galileo Galilei, aunque este por el contrario, finalmente acabara retractándose de sus ideas.
    • La Inquisición Española y los incidentes de Zugarramurdi: primera inquisición en Europa que cesó su rigidez y severidad (S. XVII): la Inquisición Española, si bien fue una de las más terribles en su momento, lo fue por pertenecer al país más poderoso de la época. Es decir, el resto de inquisiciones europeas si no fueron igual o peores, es porque sencillamente no tenían capacidad ni medios para ello. Lo cierto es que las instituciones oficiales españolas fueron las primeras en Europa en aplicar criterios racionales para investigar estos casos, e iniciaron el fin de esta lamentable institución a pesar del enorme riesgo que suponía criticarla. El artífice de este logro fue Alonso Salazar Frias, cuyo artículo de la Wikipedia sólo está disponible en su versión en inglés, lo que denota lo duros que somos para recordar nuestras virtudes hasta el punto de que nos las tienen que recordar los mismos que se divierten hurgando en nuestros complejos.