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jueves, 2 de enero de 2014

Necesidad de límites

El poder tiende a corromper. El poder absoluto corrompe absolutamente


Foto: midiario.com
Esta archiconocida cita se ha repetido tantas veces, que la saturación provoca que nos pase por un oído y salga por el otro. Forma parte del paisaje. Ruido de fondo. Se piensa que es de esos tópicos o refranes curiosos ante los que uno no hace más que encogerse de hombros. Un juego de palabras inocuo.

Puede que haya gente que piense que esta frase es inexacta. Que solo se aplica a ciertas personas. Seguro que algunos piensan que conocen a gente que si estuvieran ellos en el poder, sabrían poner las cosas en su sitio: su partido de toda la vida —ese con el que su abuelo lucho de joven— y toda esa conocida y rancia cantinela.

Otros creen que cualquiera con un pasado humilde es incapaz de abusar de una situación de poder. Luego, cuando alguno de ellos logra llegar a él y está el suficiente tiempo como para hacer abuso, surge la sorpresa: ¡con lo bueno que parecía cuando lo conocimos! ¡lo encantadora que era esta mujer, y cómo se ha vuelto ahora! ¡lo humilde que era su familia y lo prepotente y soberbio que se ha vuelto!. Es igual, no pasan de ser comentarios de bar y nadie se acuerda de lo advertidos que estaban. Los hay también, por supuesto, que ansían llegar al poder a cualquier precio para dar rienda suelta a sus desmanes.

Sin embargo, creo que hay una respuesta científica a esta cuestión, aplicable a toda la especie humana. Una explicación antropológica que puede dar respuestas a estas eternas cuestiones que desde la Grecia Clásica se les llama hibris.

El ser humano tiene como mínimo medio millón de años de antigüedad. Sin embargo, la Historia «sólo» recoge unos tres mil años. En la mayor parte de la existencia de nuestra especie —miles y miles de años— el ser humano vivió en la escasez. Para obtener el sustento diario, debía realizar un gran esfuerzo físico y mental. Un fallo, una falta de eficacia, y ese día no se comía o podía morir alguien.

El inevitable y necesario desarrollo tecnológico mejoró las condiciones de vida, y posibilitó la formación de grandes imperios. Pero todos ellos llevaron de forma invariable a la corrupción, desigualdad y abuso de poder. Es decir, cuando sobre un ser humano recaía el poder suficiente de forma que dejaba de tener necesidades, poseyendo todo cuanto podía desear, su naturaleza se pervertía. Esto se puede extender a las monarquías absolutistas, algunas ordenes religiosas y en general, a las sectas y partidos políticos.
El poder es el último afrodisíaco.
Henry Kissinger (1923)

No es necesario ser todopoderoso para ello. En la medida a una persona se le facilitan en exceso las cosas, se vuelve igualmente débil, dependiente, caprichoso y envidioso. Como les ocurre a los niños malcriados que se les ha mimado en exceso. No es una cuestión de ideologías ni de clases, es simplemente nuestra naturaleza. Y ocurre tanto en el sufragio de la Alemania que eligió a Hitler como gobernante sin control, como en la dictadura proletaria de la comunista Unión Soviética de Stalin.

El problema surge en todo tipo de ámbitos y es causa de adicciones —drogas, alcohol, redes sociales, etc— , obesidad, consumismo, etc. Se puede decir que allá donde no hallan unos límites con la suficiente efectividad, el descontrol y el exceso se apodera tarde o temprano de una cantidad significativa de afectados.

Se puede pensar que es una cuestión de educación. Qué duda cabe que a través del autocontrol es posible moderar estos comportamientos, pero aquí es donde se encuentra la verdadera naturaleza del problema. Nuestro ser carece de mecanismos evolutivos naturales que de forma instintiva, eviten automáticamente comportamientos abusivos sobre nuestro entorno —sobre nosotros mismos o los demás—. Únicamente pueden reducirse mediante el autoaprendizaje consciente, pero nunca se va a poder eliminar la tendencia natural a aprovechar cualquier circunstancia favorable que nos proporcione placer —alimentos, dinero, sexo, más poder, etc—. El también conocido dicho de que la sed de poder es insaciable, no es únicamente un recurso metafórico, es estrictamente cierto. El ser humano no está preparado para no tener adversidades.
Casi todos podemos soportar la adversidad, pero si queréis probar el carácter de un hombre, dadle poder.
Abraham Lincoln (1808-1865)

Por tanto, es casi tan necesario como el aire que respiramos, que nos pongamos límites que no dependan de nosotros mismos. Debemos crear un entorno político y social con personas que no nos permitan cualquier cosa, que nos frenen cuando sea necesario y debemos corresponderles de la misma manera. Si esto se aplica para cualquiera, la necesidad de establecer límites se hace todavía más perentoria si se trata de representantes políticos que viven de nuestro trabajo.

Al igual que en otras fases de nuestra evolución, es la mente racional la única que nos puede salvar de nuestra falta de adaptación al entorno totalmente controlado y falto de peligros que —paradójicamente— nos estamos construyendo. Seamos racionales pues.
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viernes, 15 de julio de 2011

¿Quien controla la economía?

Como ya se vio anteriormente, el neoliberalismo adolece de algunas contradicciones, pero la cuestión es: ¿quien o quienes para este tipo de liberales obsesionados con el mercado, ha de intervenir en el y quien no?. De una forma u otra, siempre hay alguna institución que ha de meter las zarpas en el mercado. Los monopolios son rechazados por los neoliberales, sin embargo, las instituciones financieras y su entorno acaban siendo dueñas por completo de nuestros destinos, decidiendo unilateralmente los principales parámetros del mercado.

Para cumplir con su misión, la Reserva Federal funciona como un banco para los bancos y como el banco del gobierno sirve como un regulador de instituciones financieras y como el administrador del dinero de la nación, cumpliendo con una amplia variedad de funciones que afectan la economía, el sistema financiero, y en última instancia, a cada uno de nosotros.

¿Qué es el FED? en Gestiopolis

¿Quien ha decidido esta situación? ¿quien ha otorgado a estas entidades un poder que en un sistema de economía capitalista les hace ser dueños del destino de millones y millones de ciudadanos de todo el mundo?. Si partimos de la premisa de que la economía ha de tener necesariamente algún tipo de control o vigilancia (si se vigila es obviamente, para intervenir en algún momento), y repasamos la situación en el mundo, existen cuatro opciones básicas para su control:

  1. La economía está regulada por un ente totalmente autónomo: este sería el caso de la Reserva Federal de los EUA, un ente autárquico que no tiene interferencia del gobierno de dicho país.

  2. La economía se regula a través de un ente dependiente del gobierno o gobiernos de un área geográfica: estos serían los casos del Banco Central Europeo, el Fondo Monetario Internacional o el Banco Mundial. Estos gobiernos están formados por representantes políticos elegidos democráticamente, pero adolecen de pocos o ningún mecanismo de democracia directa, que impiden que eventualmente las sociedades puedan decidir sobre asuntos económicos.

  3. La economía se regula por medio de una entidad o ministerio directamente dependiente del gobierno de un país. Este es el caso de Suiza y su Departamento General de Finanzas , que como todos saben, es uno de los pocos países del mundo que implementa de forma eficaz la democracia directa. Cualquier decisión que tomen sus representantes puede ser revocada por sus ciudadanos, y estos, pueden formular a su vez una propuesta en referéndum siguiendo los cauces a tal efecto..

  4. El propio gobierno maneja directamente la economía sin ninguna intervención: estos son los casos de la antigua Unión Soviética, Cuba, y una gran parte de todas las dictaduras. El resto de gobiernos autoritarios pactan o acuerdan con Europa o USA las regulaciones a cambio de beneficios económicos y contratos comerciales. La única diferencia entre las dictaduras «malas» (Cuba, Irán, etc.,) y las «buenas» (China, Libia, etc.), es que estas últimas son «amigas» de los gobiernos neoliberales en cuanto a economía .

¿Que es lo que falta en estos puntos? ¿donde están los ciudadanos? ¿que pinta la democracia en el control de la economía?. Suiza es el único país que somete directamente a la voluntad de los ciudadanos las acciones tomadas por los políticos, sean en economía o en cualquier otro concepto. Que este país sea neutral y esté fuera de la Unión Europea, deja bastante claras las cosas sobre la importancia que tiene la democracia para Europa y sus oligarquías al servicio del neoliberalismo. En definitiva, la libertad política de los ciudadanos no les interesa. Para lo único que parece interesarles la sociedad es para tener consumidores, no ciudadanos.